Capitán Midnight #1

Capitán Midnight #1-2: Actualizando el pulp

Capitán Midnight #1A la mierda lo de cogerlo vivo

 

A Dark Horse le ha hecho mucho daño la marcha de Star Wars a Marvel. Pero la editorial norteamericana se niega a caer sin presentar batalla y, al igual que Valiant ha apostado fuerte por sus propios héroes y editoriales como Image o BOOM han decidido lanzar cómics de un corte independiente sin renunciar a las historias de superhéroes, Dark Horse ha centrado sus esfuerzos en una nueva generación de héroes (véase The Victories) y en un nuevo universo que rescata a algunos personajes antiguos y crea otros nuevos, es el caso de X, de Brain Boy y, ahora, es también el caso del regreso a los cómics de un icono de la época pulp de los cómics americanos: el Capitán Midnight.

 

Jim “Red” Albright nació como un personaje radiofónico poco antes de la II Guerra Mundial y, con el estallido del conflicto, se expandió a los cómics, el cine y la televisión. Sus creadores nos presentaban a un piloto experto en cualquier clase de avión que también era un excepcional científico y derrochaba carácter y personalidad, muy en la línea pulp que se estilaba y que algunas editoriales parecen empeñadas en rescatar en la actualidad (recordemos al Fantasma Errante y al regreso, y no sabemos si con película, de Doc Savage) con desigual éxito.

 

Morir por tu país nunca es en vano

 

Joshua Williamson (Secret Wars: Cráneo Rojo, Deathstroke) es el encargado de recuperar y actualizar al protagonista de esta obra. El guionista opta por partir del pulp puro e ir diluyéndolo poco a poco en un mundo presente poco dado a idolatrar a los héroes del pasado. En esta línea, Williamson nos presenta al Capitán Midnight reapareciendo tras una larga y misteriosa ausencia de algo más de medio siglo tras una persecución agónica durante los últimos años de la II Guerra Mundial cerca del nefasto Triángulo de las Bermudas. Esta historia, tan cercana a la del Capitán América con su reaparición en el mundo actual tras pasarse décadas enterrado en el hielo, se diferencia de la de Marvel en la manera en que el protagonista aterriza en el presente. Williamson nos presenta a un héroe sobreconfiado y acostumbrado a la admiración de sus allegados que poco a poco ha de tomar consciencia de la realidad en la que se encuentra.

 

Capitán Midnight #1

Capitán Midnight #1

 

Así, cuesta cogerle el tranquillo a esta serie en sus primeros compases dada la dificultad para empatizar con su principal personaje. Sin embargo, conforme las páginas avanzan y Albright va tomando consciencia de lo mucho que han cambiado los tiempos, Capitán Midnight da un salto cualitativo importante. El cómic, que en sus primeros compases es poco más que una sucesión de momentos en los que su héroe puede lucirse, va convirtiéndose en un trabajo más coral en el que no sólo su protagonista importa, sino también los tres militares que lo rodean. Aparte de Fury, la eterna enemiga de Midnight, Williamson va introduciendo todo un elenco de personajes (aliados y villanos) que están destinados a hacer bastante más ruido en próximas entregas.

 

Matar al Capitán Midnight es un privilegio, no un trabajo

 

Una cosa que no termina de convencerme es el exageradísimo baile de dibujantes que acompañan al guionista a lo largo de estos dos primeros números. Si bien es cierto que Dark Horse trata de buscar artistas que sigan un estilo más o menos similar, lo cierto es que llama la atención la poca estabilidad de este puesto, más aún cuando sabemos que una buena coordinación entre guionista y dibujante puede dar lugar a verdaderas obras de arte en el mundo de la viñeta. Por suerte, a partir del segundo número el equipo queda establecido entre Williamson y Eduardo Francisco, pero antes hemos visto pasar a nombres como el de Fernando Dagnino, Pere Pérez, Víctor Ibáñez o Roger Robinson.

 

Capitán Midnight #1

Capitán Midnight #1

 

Cuidado con Aleta, porque ya no sólo se ha hecho con el universo Valiant, sino que ahora vemos como el Proyecto Black Sky de Dark Horse también comienza a ser editado en nuestro país por esta estupenda editorial y distribuidora, que conforma una de las mejores alternativas a las dos grandes que existen actualmente en España.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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