Brave (Indomable)

Brave (Indomable): Pixar se vuelve convencional

Cantidad nunca ha sido sinónimo de calidad. Es lo único que me viene a la cabeza cuando echo un ojo a 2012 y veo cómo Pixar cede a uno de sus directores más galardonados y a gran parte de su equipo artístico para crear una película de 250 millones de dólares sólo para ver cómo se convierte en el mayor fiasco de la historia del cine. Más tarde en el año la compañía de Luxo vuelve a la carga con la producción de animación a la que nos tiene acostumbrados cada año. Pero no es lo mismo, falta magia. Es curioso, dos películas con seres humanos y dos decepciones, si bien con matices.

 

He de aclarar que Brave no es una mala película. Aún con todo, este filme es el que tiene la historia mejor estructurada del verano, es “más película” que Ice Age 4 o Madagascar 3. Tiene personajes más elaborados, con mucha más profundidad y matices que todos los animales (antediluvianos o africanos) que compitan contra él. Este hecho es lo que hace que sus resultados puedan ser mejores que los de sus competidoras, pero en concepto de inversión/beneficios es otra historia, ya que la película de Disney-Pixar ha costado cerca de 200 millones.

 

Brave

 

La historia que se nos presenta en Brave está a medio camino entre La Sirenita (princesa en desacuedo con su destino que recurre a una bruja para tratar de sortearlo) y Cómo Entrenar a tu Dragón (sobre todo visualmente, aunque los protagonistas también tienen parecidos) Esto quiere decir que no hay innovación en el guión que han escrito entre Brenda Chapman (directora de El Príncipe de Egipto), Mark Andrews (guionista de, sorpresa, John Carter), Steve Purcell e Irene Mecchi. La cinta es harto predecible para cualquier adulto y sólo se le ha de aplaudir la actualización del cuento de Hans Christian Andersen para las nuevas generaciones con algunos personajes muy cambiados (la bruja esta vez no es malvada como tal).

 

Otro gran problema es que se nos presenta una multitud de personajes que luego no tienen ni el más mínimo peso en la trama. La presencia de los clanes Dingwall, Macintosh y MacGuffin (chiste fácil) sólo adorna una historia de la familia protagonista en la que los otros son simples convidados de piedra. Uno sale del cine con la impresión de que la historia bien se podría haber contado en 20 minutos si no se hubiera adornado con tanto recargo.

 

Brave

 

En el apartado técnico nada se le puede reprochar a la decimocuarta película de Pixar. Los escenarios son tan creíbles que a veces parecen fotografías y el diseño de personajes y su animación mantienen el sello de calidad que ha hecho de esta compañía la más exitosa en su campo. En cuanto a la música, de Patrick Doyle, acompaña sin destacar, cumple con su cometido, pero no quedará grabada en nuestros oídos.

 

En definitiva. Pixar es una compañía tan increíble que una de sus peores películas se califica como “entretenida” y “visualmente apabullante”… Pero no deja de ser uno de los productos más convencionales y facilongos que ha creado la compañía que con tanto cariño trató Steve Jobs (y al que esta película está dedicada).

 

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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