Kong: La isla Calavera

Kong. La isla Calavera: Sanos excesos

Tuve mi primer contacto con el gorila gigante cuando tenía 9 años, allá por 2005, era la versión de Peter Jackson con sus tres horas de reptiles, caníbales, insectos gigantes, el gorila y una chica muy guapa entre una serie de secundarios de todo tipo. Por aquel entonces disfruté mucho de la película y de la visión del neozelandés que pese a su pausado ritmo lograba una película épica y, a ratos, poética.

 

Tom Hiddleston

 

A 2017 y dentro de toda esa interminable lista de relanzamientos, spin offs, secuelas o líneas temporales alternativas, Warner Bros. recupera al personaje dentro del mejunje de proyectos que involucrarán monstruos clásicos como ya hicieron con Godzilla. En esta versión la historia cambia un poco y ya no es un equipo de cine el que se aventura a la isla, si no un grupo de variopintos exploradores y militares quienes se enfrentarán a los peligros que el salvaje espacio natural les ‘regala’.

Al contrario que la versión de los años 30 y la de Peter Jackson donde, además del espectáculo, se le de daba imortancia a la construcción de personajes y crear un conflicto más allá del gore y las aventuras Kong: la isla Calavera es una película totalmente desvergonzada que sólo quiere llenar salas de roleros y adolescentes que disfruten con las toneladas de CGI que ofrece y las sus horas de acción ridícula y monstruos imposibles.

Pero no hay que criticar a la película por esto, todo lo contrario, hay que aplaudirla y es que ningún estudio serio se atreve a ofrecer estos productos y menos invirtiendo dinero. La cosa es que, en esta ocasión, la película funciona de lujo y es gracias a su frenético montaje (que no agotador) y sus locuras visuales ya que podemos ver toda clase de escenas de acción marcianas, monstruos de todo tipo y gente muriendo de formas inesperadamente cómicas.

 

kong-isla-calavera

Como se avanzaba al principio del texto, la construcción de personajes es inexistente y parece que todos llegan a la isla por llegar y una vez allí llega un punto que no se sabe a qué aspira cada uno ni su misión allí, simplemente escapar y la gran pregunta es ¿No contabas con ese riesgo antes de ir allí? Tom Hiddleston necesita un mapa y no precisamente para orientarse por la isla si no por ese caos argumental que hay fuera de las escenas de acción, Brie Larsson es la chica guapa, sí, pero la relación emocional con el monstruo aparece porque sí y la personalidad de John Goodman se ve venir desde que sabes su aparición en la película (el malo bueno que interpreta siempre).

En definitiva, quién quiera comerse el coco que se marche a ver cualquier gafapastada a los Renoir o los Golem y quién quiera reírse y ver un espectáculo totalmente gratuito e innecesario (siendo esto lo que le da calidad) que se compre sin pensarlo una entrada para Kong: la isla Calavera y se deje llevar por sus excesos y locuras.

Acerca de Alex Manzano

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Cine, arte y tebeos. Amarás el musical sobre todas las cosas. John Cameron Mitchel es mi dios. Si quieres encontrarme, busca en mi habitación. Si no, en cualquier rincón de Madrid.

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