La noche más oscura

La noche más oscura: La obsesión de una nación

Diez años. Diez años tardó EEUU en obtener justicia (o consumar su venganza, según se mire). Diez años separan el 11-S de la muerte de Osama Bin Laden, los diez años que abarca La noche más oscura. La oscarizada Kathryn Bigelow analiza la cruzada del gobierno norteamericano contra el que fuera líder de Al-Qaeda y los demás responsables de la masacre del World Trade Center. Lo hace (con guión de Mark Boal) desde la perspectiva de la CIA y personificando la obsesión de toda una nación en Maya, que con apenas un par de años de experiencia en la agencia es destinada a Pakistán para encontrar y apresar a los terroristas.

 

Maya nos conduce a través de una década de investigaciones, excesos, dudas, errores y aciertos de una política que ha marcado la historia reciente no solo de EEUU, sino de todo occidente. Siempre de forma aséptica, dura, sin sentimentalismos. Bigelow y Boal muestran los hechos tal cual. Ni juzgan ni justifican. Cada uno de nosotros debe sacar sus propias conclusiones. O no del todo. La ambigüedad que transmite el plano final nos plantea una pregunta (tanto la protagonista como a nosotros) de la que se desprende cierta crítica y más importante aún, un sentimiento de desamparo: Y ahora, ¿qué?

 

La noche más oscura / Jessica Chastain

 

La transformación de Maya durante la película es la misma que ha seguido su país a raíz del fatídico 11-S. Se establece una interesante metáfora entre la evolución de la nación americana y la de la agente de la CIA, cómo pasa de ser una novata que apenas puede mirar a sus compañeros llevar a cabo un interrogatorio a convertirse en una agente implacable, dispuesta a todo para cumplir la misión que le han encomendado; llevándola incluso al terreno de la obsesión personal.

 

Y para dotar de veracidad a la historia y a Maya, no hay nadie como Jessica Chastain. Desconocida para crítica y público hasta hace un par de años, la actriz de Sacramento se ha convertido en una suerte de sello de calidad para cualquier producción en la que se involucre. La noche más oscura es un ejemplo más. Detrás de su frágil apariencia (en medio del desierto pakistaní y rodeada de militares y presuntos terroristas) se esconde alguien capaz de retar a Mark Strong y mantener un cara a cara con el mismísimo director de la agencia (James Gandolfini). El recorrido del personaje es muy complejo, pero Chastain logra llenarlo de matices, ayudándonos a comprenderlo y empatizar con la persona más allá de su trabajo. Y todo sin apenas mostrar nada de su vida personal.

 

El guión de Mark Boal elude por completo los aspectos íntimos de sus protagonistas. Deja alguna referencia aquí o allá, pero les conocemos a partir de sus actos en el presente de la historia y en el contexto de la misión. Ni siquiera tenemos antecedentes de su vida antes del arranque de la trama.

 

La noche más oscura / James Gandolfini

 

La noche más oscura está concebida como si fuera un reportaje de investigación, profundizando en los detalles, burocráticos y de actuación, del trabajo de la CIA, lo que extiende el metraje hasta superar las dos horas y medias. En este esfuerzo de contarlo todo y huir de cualquier connotación de moralidad les ha faltado tijera. Llegar a la sala de montaje y decidir que cortar y que no es una de las fases más comprometidas de cualquier producción, pues en el fondo no deja de ser una nueva reescritura de la historia que se ha escrito y rodado. El miedo a no dejarse nada en el tintero y la necesidad de humanizar la historia ha ido en contra de la película. Ciertos pasajes están alargados en exceso y otros podrían haberse resuelto de forma más concisa, conduciendo a que el ritmo de la narración renquee en momentos puntuales. Los responsables del film están obsesionados con los detalles. Se trata de una película de obsesiones, ya sea como metáfora de una realidad, como aspecto definitorio de la protagonista o de la historia, o como elemento formal y de discurso.

 

Katrhyn Bigelow ha construido un thriller político, de espionaje, de investigación o como se le quiera etiquetar; pero se trata de una propuesta densa en contenido, que requiere de la concentración máxima por parte del espectador para su total comprensión y disfrute. Quien busque un título evasivo o con acción en abundancia se equivoca.

 

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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