Insurgente

La serie Divergente: Insurgente… casi astringente

La segunda entrega de la serie Divergente, Insurgente, nos sitúa justo después del conflicto en el que Tris, interpretado por la preciosa y cándida Shailene Woodley, decide no pertenecer más a facción alguna y plantarle cara a Jeanine Matthews (Kate Wisley), a quien le acaba de desbaratar sus planes de dominación y tras lo que Tris necesita reagruparse y buscar aliados. Así, junto a su interés amoroso, Cuatro (Theo James), su hermano Caleb (Ansel Elgort), Marcus Eaton (Ray Stevenson), único miembro vivo de Abnegación, y otro compañero y miembro de Osadía, Peter, encarnado por el injustamente desaprovechado Miles Teller, salen por patas hasta llegar a ocultarse en Cordialidad. Y a partir de ese momento, todo el film (dos horazas, de las que al menos nos ahorramos veinte minutos de más teniendo en cuenta el metraje de la primera) es un ir y venir en el que otra cosa no habrá, pero desde luego acción la hay y a cascoporro.

 

Shailene Woodley y Theo James

 

¿Y ya está? ¿Eso es todo? Pues más o menos… Pero entonces ¿cuál es el problema de Insurgente? Pues bien, terminaría antes si dijera qué es lo que no genera problemas, de hecho entonces ya habría terminado, pero como siempre, vayamos por partes. Lo primero de todo, aunque tal vez sea una apreciación solo mía, es que Shailene Woodley, perdón, Tris, a pesar de haber madurado y de estar aparentemente preparada tanto física como psicológicamente para la lucha (mentalmente también se encuentra bastante hecha polvo, puesto que ahora ya representa a la típica heroína atormentada y traumatizada), y en definitiva parece haber recorrido el camino que se le presupone a todo héroe para poder pensar en enfrentarse al enemigo siendo asimismo respetado, aun con todo esto, no termina de convencer. Y es que aunque me esfuerce, en vez de a Tris, no puedo dejar de ver a Shailene Woodley, prometedora actriz… pero únicamente en lo dramático, porque como personaje de acción, se ponga como se ponga, no encaja: su corte de pelo (necesario para el rodaje de Bajo la misma estrella) no lo mejora. Ni su segundo tatuaje, precioso y abnegado. Ni siquiera su pose o esa supuesta letalidad que deja entrever en alguna que otra mueca, y que también se le susurra en sueños o en simulaciones… que ya no sé entre tanta irrealidad fílmica. Pero es que tampoco lo hace su físico, que ya puestos, y por hacer las cosas bien, un poquito de músculo no le hubiera venido nada mal, al menos si hay que creerse que da leches como panes y que ha recibido el entrenamiento de esa primera parte. Así que partiendo de esa base, mal vamos.

Por otra parte, el resto de los personajes siguen sin ser desarrollados de una manera sólida, creíble e interesante (y una Naomi Watts que está que no está), justo lo que sucede con la trama, pero a ella iré después. Cierto es que a Cuatro conseguiremos conocerle más a fondo, y de hecho tal vez gracias a su historia sea este el personaje mejor parado, pero del resto, sabremos poco más que sus intenciones pero de una manera muy superficial, o lo que es peor, anodina, tanto, que nos será imposible llegar a empatizar en modo alguno con ellos. Por cierto, mención especial para el patetismo del personaje de Kate Winsley, gracias al cual aun sigo preguntándome qué guión leyó esta mujer para querer llegar a formar parte de la saga.

 

Naomi Watts

 

En cuanto a la trama, además de no tener consistencia (de pronto nos sacamos detectores de divergentes de la manga y le quitamos sentido a la mitad de la primera parte de la historia. Y eso solo por poner un ejemplo), avanza a trompicones y a golpe de acción. Y nada más. Y aunque la mayor parte de lo que acontece es espectacular (que no original, puesto que como ya ocurría en la primera parte esta sigue la fórmula del pastiche, incluso uno de los momentos más memorables de la cinta es una copia visual de Ghost In The Shell), no hace mucho más que mal entretener y ya, y más analizando a posteriori el desenlace y la explicación final: el porqué de toda esta civilización faccionada; las “sorprendentes” razones de Los fundadores para haberla liado tan pardísima como la han liado. Y es que Insurgente, o concretamente toda la saga Divergente, mucho me temo que si no lo mejora esa tercera parte (ya dividida en dos películas), viene a ser una auténtica tomadura de pelo.

 

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