Pride (Orgullo)

Pride: Solidaridad entre prejuicios


Hace ya unos cuantos años de Full Monty, esa portentosa comedia puramente inglesa que explicaba que la situación desesperada del paro requiere medidas desesperadas, o mejor dicho, chocantes. El mismo espíritu de contraste se percibía en el drama (y también comedia) Billy Elliot. Han pasado quince años desde su estreno, y ahora Pride ha llegado, que recoge la misma fecha: 1984. Margaret Thatcher está al poder y sus políticas han llevado a los mineros  de Reino Unido a la huelga. En ese mismo año en Londres, un grupo de gays y lesbianas se dedican a recoger fondos para las familias de los trabajadores. Sin embargo esta ayuda no va a ser tan bien recibida de primeras en un sindicato tan brusco.

 

PRIDE

 

Bajo la misma fórmula que la película de Peter Cattaneo, Matthew Warchus dirige una película con tintes cómicos muy británicos, con guion que firma Stephen Beresford basado en hechos reales. Drama social a modo de humor, y del autóctono, ese que es tan reconocido fuera de la isla. La risa sale del contraste de estas dos comunidades que se enfrentan a un enemigo más grande: Margaret Thatcher. Esos viajes en furgoneta desde la capital hasta las zonas rurales de Gales afectadas darán mucho juego.

 

Es fácil sacar chistes entre dos colectivos tan dispares como estos dos. Pero Pride no sólo es comedia, es además un drama que habla de penurias tan reales como actuales (véase la discriminación, los recortes o el VIH), y de personajes que existieron de verdad como Mark Ashton, activista fundador del colectivo que conduce la trama “LGSM” (Lesbians and Gays Support de Miners). Beresford ha sabido conjugar bien ambos géneros y dibujar bien las personalidades. Para ser una película tan coral, uno de los aciertos del texto es definir tan bien a todos los personajes y su propia situación. Con un magnifico halo buenrollista y llegando al gran público, se toca la iniciación al sexo, la búsqueda de identidad, la reconciliación familiar, los descubrimientos, el temor a lo desconocido, etc.

 

La banda sonora acierta tanto en contenido como en cantidad, ya que no engola la trama del guion, que sabe medir las cantidades. El texto toca comedia y drama con una maestría asombrosa, pasando por la emoción, la dulzura o la compasión con trazos de humor dentro de las injusticias. Sería muy fácil caer en el dramatismo absoluto, pero se queda comedido y no insiste en las reivindicaciones como si fuera el cine social de Ken Loach.

 

PRIDE

 

Orgullo y mucho debe mostrar la producción con el magistral trabajo de los actores. Rostros portentosos y reconocidos como Imelda Staunton (Harry Potter) o Bill Nighy (Una cuestión de tiempo) a los que se unen caras como las de Ben Schnetzer (La ladrona de libros), al que le toca interpretar a Ashton, y sale triunfador en esto de llevar la voz cantante de la lucha pese a ser rechazado. También están George MacKay (Amanece en Edimburgo), y Dominic West, al que sorprende ver en estas lides, después de recordarle en la serie The Wire o 300. De la pose seria o fornida pasa aquí a ser el alma de la fiesta (literal).

 

Ofreciendo gotas conmovedoras a lo largo de metraje, la emotividad cae en chaparrón al final. Si las emociones se contenían, en el desenlace explotan. Pride se esconde entre las producciones pequeñas, pero es cine comercial muy bien efectuado, que habla de la reivindicación y de la solidaridad mientras demuestra que se hace gran comedia dentro de lo triste.

Acerca de María Aller

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Madrileña. Comunicadora. Periodista. Sagitaria. Bonne Vivante. Cine. Y festivales, series, libros, cocina, deporte... recomiéndame!

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