The Amazing Spider-Man

The Amazing Spider-Man: Arañita enamorada

Si por algo se caracteriza la mitología de Spider-Man es por su capacidad para ser reimaginada una y mil veces resultando siempre igual de atractiva. De ahí que a pesar de la cercanía temporal con la visión de Sam Raimi, una nueva lectura del hombre araña despierta mucho interés.

 

Detrás están, de un lado, gente como el productor Avi Arad o el guionista Alvin Sargent que (lamentablemente) aseguran cierta continuidad de ideas y situaciones con respecto a la saga anterior; y de otro, uno de los directores más prometedores del panorama actual (Marc Webb) y dos de las estrellas más atractivas (talentosas) de la escena independiente, Andrew Garfield y Emma Stone.

 

La película, como es de suponer, nos vuelve a contar los orígenes de Spider-Man pasando por las mismas etapas que la versión anterior: obtención de los poderes, muerte del tío Ben, primeros amores y asunción de condición de héroe. ¿Reiterativo? Puede. Pero Marc Webb y sus guionistas han sabido matizar las situaciones reinterpretándolas dentro de sus posibilidades. La génesis de Spider-Man es la que es, y en lo sustancial no puede cambiarse. Incluso el guionista de cómics Brian Michael Bendis en su versión del hombre araña para el universo Ultimate de Marvel (en el que partía completamente de cero) tuvo que transitar por los mismos lugares comunes.

 

The Amazing Spider-Man

 

Dicho esto, la solución que le da Webb a, por ejemplo, los escarceos del trepamuros con la lucha libre es, simplemente, formidable. Por el contrario, la escena de la picadura queda excesivamente rebuscada. Se ha intentado dar algo más de suspense a un momento que los fans se saben al dedillo y decepciona un poco porque resulta demasiado forzado. Pero de todos los cambios formales, de tono, incluso de título, que encontramos en esta versión, quizás el más interesante es el que afecta a Peter Parker y su forma de ser.

 

Tobey Maguire encarnaba al perfecto loser. Casaba muy bien con la idea que tenía Sam Raimi sobre Parker, pero era tan pringado y tenía tan pocas aptitudes sociales que de primeras costaba identificarse con él. Andrew Garfield, en cambio, aún manteniendo esa fachada perdedora en la jungla que supone el instituto, es un chico que se relaciona con sus compañeros y no le asusta hablar con las chicas (aproximándose, con matices, al Peter de la versión Ultimate de los cómics), lo que lo acerca más al espectador, que enseguida empatiza con él, pues la caricaturización a la que a veces sometía Raimi a su protagonista ha sido borrada por completo en favor de humanizar al personaje.

 

Sin duda la influencia de Nolan y su Caballero Oscuro ha jugado un papel determinante en este aspecto, normal por otra parte. La reinvención de Batman ha marcado el camino a seguir por el resto de franquicias. El mismo Iron Man, que en su primera entrega se mostró como una apuesta más desenfadada y cargada de acción, se dejó atrapar en su secuela por el tono de la saga del murciélago. Previsible que nuestro amigo Spidey apostara por esta vía, sobre todo si en la trama aparecen sus desaparecidos padres y Gwen Stacy (personaje trágico donde los haya en Marvel).

 

The Amazing Spider-Man

 

Hablando de la joven Stacy, ya en (500) días juntos Marc Webb demostró lo bien que se mueve en las relaciones de pareja, y en The Amazing Spider-Man vuelve a profundizar en ellas. Dota de frescura y naturalidad a sus personajes, coqueteando con una comedia romántica con Peter Parker y Gwen Stacy de protagonistas. La fuerza impulsora de la historia radica en la relación amorosa de los jóvenes y alrededor de ella se va moldeando lo demás. La complicidad entre ellos se nota (y se disfruta), así como la libertad que les ha dejado el director para abordar los personajes. De Emma Stone poco se puede decir, con cada película nos enamoramos un poquito más de ella. Sorprende gratamente Garfield y la seriedad con la que se toma su papel. Con un físico muy acorde a Ultimate Spider-Man, se desenvuelve muy bien en el variado abanico de emociones entre las que se sitúa un Parker golpeado por la desaparición de sus padres y del tío Ben, que a su vez descubre el amor y nuevas y asombrosas habilidades y tiene que tomar grandes responsabilidades. Una papeleta que salva con holgura.

 

Y mientras el siempre esperado cameo de Stan Lee (creador de Spidey entre otros personajes Marvel) es memorable, el Lagarto es un villano que decepciona. Rhys Ifans hace un trabajo correctísimo con el malvado, pero al personaje le falta carisma, no está a la altura. Quizás junto a algún otro enemigo con el que hacer maldades hubiera funcionado mejor, pero en solitario desmerece a su versión comiquera. Encima, los intentos por hacerlo más complejo han derivado en una suerte de doble personalidad que (¡imperdonable!) Invita a pensar una y otra vez en Willem Dafoe y su Duende.

 

The Amazing Spider-Man

 

Pero si el villano no convence, al menos la puesta en escena y los efectos lo maquillan un poco. El grueso de la acción se concentra en la segunda parte del film, una vez presentados los personajes y profundizado en la trama amorosa y en las brumas que ocultan el pasado de nuestra araña favorita. Y los temores que había sobre Marc Webb y su capacidad por sacar la empresa adelante pronto desaparecen. Sin llegar al alarde de medios del que dispuso Josh Whedon en Los Vengadores, el cineasta plantea unas escenas muy vistosas que atrapan de lleno al espectador. Con la problemática añadida del 3D, solventada de forma inteligente con unas pocas escenas subjetivas en las que el público ve lo que vería Spider-Man y sin condicionar la acción. Aunque al final uno se pregunte si era necesario derrochar el dinero en esta tecnología, porque no molesta pero añade bien poco. Con todo esto, como ya apuntaba antes, donde mejor se siente Webb es en los diálogos y es cuando se centra en Peter y en sus seres cercanos cuando la película gana enteros y aporta al género (cosa que siempre le ha ocurrido a Chris Nolan y su franquicia). Al enfrentarse a las secuencias de acción se muestra incluso demasiado serio, y el trepamuros suelta menos chistes de los que se podría esperar.

 

Lo más importante de todo y a pesar de las inevitables comparaciones entre la saga de Raimi y esta The Amazing Spider-Man o las injustas críticas acerca del tono oscuro o la importancia del amorío de los protagonistas, es que Marc Webb ha sabido darle los matices suficientes a esta cinta como para que complemente la franquicia anterior y puedan vivir juntas. Ya se ha repetido hasta la saciedad, esta es la historia no contada.

 

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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