Thor: La fórmula del superhéroe

Marvel tiene un molde con el que desarrollar todas las adaptaciones de sus cómics y en Thor éste queda por completo al descubierto. Kenneth Branagh sigue la fórmula para construir un relato que funciona pero no sorprende.

En la actualidad encontramos dos formas de enfocar el cine de superhéroes. Una es la iniciada por Sam Raimi (Spiderman) y perfeccionada por Paramount y Jon Favreau (Iron man), donde prima el entretenimiento y la acción: Los 4 fantásticos, El increíble Hulk, Superman Returns…; y la defendida por el Batman de Nolan o los Watchmen de Zack Snyder, en las que además de dicho divertimento se busca una lectura más crítica con la sociedad en que nos movemos.

Thor se adhiere al primer grupo. Su máxima pretensión es la de entretener al público, ser un producto de fácil digestión para toda la familia. Sin embargo, interioriza tanto el objetivo que se limita a imitar la estructura, convirtiéndose en una película de estudio en la que el director queda en un plano secundario. La película carece de frescura y de identidad. El film lo firma Kenneth Branagh como podría haberlo hecho un Bryan Singer o un Jon Favreau sin que se notara la diferencia.

Branagh, conocedor de la obra de Shakespeare, refleja en casi todas sus películas alguno de los conflictos de los textos del autor inglés. Muchos de sus títulos son, además, adaptaciones del dramaturgo. Y Thor tiene interesantes ingredientes: un monarca en el ocaso de su reinado, dos hermanos herederos al trono y un antiguo enemigo que no olvida la derrota infligida en la última guerra.

Thor

Demasiado goloso como para decir que no al proyecto. El problema llega cuando hay unas directrices impuestas y la función del director está relegada a la de coordinar, elegir el tiro de cámara y firmar. La sombra de Los Vengadores (la película/evento de Marvel y Paramount para reunir a todos sus superhéroes) pesa como una losa y tiene que estar todo bien atado para presentar a los personajes y establecer nexos entre las películas del resto de héroes (Iron Man, Hulk y Capitán América entre otros) para mantener la coherencia e ir incrementando el interés de cara al estreno del megaproyecto.

Una historia descompensada

Thor puede dividirse en dos partes. Una primera que nos presenta al personaje y al reino de Asgard junto a toda la mitología que les rodea; y una segunda en la que se desarrollan los conflictos y conocemos a los “mortales” de la historia. En medio de ambas, Thor pasa de ser un príncipe engreído y ambicioso a convertirse en un héroe humilde y preocupado por el bienestar y la seguridad de los que le rodean. Y todo por una chica.

La fuerza que posee Asgard, con todos sus habitantes: Odín, Loki, Heimdall, Frigga… hacen que nuestro interés se dirija en esa dirección, en detrimento de los acontecimientos de La Tierra, aunque sea aquí donde transcurran algunos de los hechos más importantes de la narración.

La riqueza de las tierras y mitos del reino de Odín, sin embargo, no quedan bien plasmados en pantalla. Son demasiados aspectos los que hay que abarcar, se apuntan e intuyen muchas cosas, pero pocas se desarrollan y explican con claridad. Aún así, resulta la parte más interesante del film, puesto que es donde germinan los conflictos de la trama.

Thor

Existe un extraño equilibrio entre las dos partes, puesto que si lo referente a Asgard fuera más corto, las pocas explicaciones que hay serían más confusas, pero de ser más extensa no habría dado tiempo al lucimiento de la acción posterior.

La segunda parte (la que transcurre en La Tierra) va de más a menos. Si una queda confusa, ésta resulta atropellada y con pocos alicientes. Sigue el esquema esperado y el cambio de mentalidad de Thor para tomar conciencia de sus responsabilidades se da de la noche a la mañana, literalmente. El ejercicio que ha de hacer el espectador para convencerse del cambio es muy grande.

Aquí es donde se establecen las conexiones con el resto de películas que tienen que desembocar en Los Vengadores, con lo que algunos guiños pueden pasar desapercibidos para quien no esté al tanto de dicho tema. Por lo demás, el film sigue el camino marcado con un atisbo de romance y un par de enfrentamientos que sirven de calentamiento antes de la batalla final.

Así, retomando lo expuesto al principio, la película cumple, pues sigue al milímetro el esquema del género, pero no aporta ninguna novedad al mismo, le falta carácter a la historia y a los personajes.

Thor

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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