I Am A Hero

I Am a Hero: Lo que hay que tener

Llega por fin a nuestro país (después de arrasar en Sitges) la adaptación del seinen (manga para adultos) de Kengo Hanazawa. Y lo hace cuando no ha pasado ni un mes desde que disfrutamos de Seoul Station (precuela de Train to Busan) en la 14 Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid. El cine asiático se ha puesto las pilas con la temática zombie y desde dos países muy distintos nos llegan otras tantas propuestas igual de interesantes. Aunque, todo hay que decirlo, lo de Japón no es del todo nuevo cuando cómics como High School of the Dead se venden como churros en las librerías niponas y cuando la versión en papel de esta película ya ha dejado muy atrás el argumento de la misma para entrar en campos bastante más experimentales. Con todo, resulta refrescante ver una propuesta diferente dentro del ya saturado mercado de los muertos vivientes.

 

I Am a Hero

I Am a Hero

 

Diferente porque plantea un tipo diferente de zombies (más bien infectados en este caso, concretamente por el virus ZQN). Los vueltos a la vida de I Am a Hero no son simples picadoras de carne en busca de cerebros humanos, sino que conservan una mínima parte de su identidad original, lo que plantea varios misterios acerca de su origen y del por qué de sus peculiaridades y le sirve al director, Shinsuke Sato (también adaptó al live action con gran éxito Gantz), para crear situaciones que jueguen con la comedia o el drama (según convenga) con gran agilidad.

 

A este respecto, I Am a Hero se enmarca en el clásico guión de las películas mata-mata de zombies en las que un grupo variopinto de personajes tratan de alcanzar una zona segura en un mundo devastado por una plaga que no terminan de comprender. Hemos visto este tipo de historia repetirse en cintas muy diversas como la de Soy Leyenda o la antes mencionada Seoul Station y ésta es, sin duda, la trama principal de la versión televisiva de Walking Dead. Entonces, ¿qué otra cosa aparte de los monstruos diferencia a esta película del resto?

 

I Am a Hero

Yô Ôizumi en I Am a Hero

 

Lo que separa a este filme del resto es su protagonista. Hideo (Yô Ôizumi) es un perdedor que malvive como ayudante de un mangaka y gracias a los cuidados de su novia, una chica con los pies en la tierra. En este sentido Ôizumi nos recuerda al papel de Jesse Eisenberg en Zombieland, pero en esta ocasión no nos encontramos con un adolescente de hormonas disparadas, sino con un treintañero acostumbrado a pasar desapercibido en una sociedad que no espera otra cosa de él. Sólo el apocalipsis zombie es capaz de sacar a este chico de su letargo y convertirlo en el héroe que necesitan quienes están a su lado. En este sentido el filme de Sato es claro en su mensaje: todos tenemos lo que hay que tener para ser los héroes que el resto del mundo necesita. Quizás tan sólo necesitemos el estímulo adecuado para despertar esa parte que mantenemos dormida, o quizás la toma de consciencia de esta realidad baste para que nos decidamos a ser los arquitectos del resto de nuestras vidas.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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