La llamada

La Llamada: Amor, música y deseo

Después de tres fructíferos años en el teatro, Javier Calvo y Javier Ambrosi (desde ahora los Javis) consiguieron sacar adelante la adaptación cinematográfica de su musical homónimo La llamada. La película gira en torno a la historia de María y Susana, dos adolescentes que comparten vivencias en un campamento católico donde todo cambiará cuando a la primera de ellas se le aparezca Dios cantándole canciones de Whitney Houston. El argumento es totalmente descabellado y, a primera vista, puede parecer que no hay quién saque adelante una premisa como esa sin hacer el ridículo o una ranciedad; el talento de los Javis para dirigir actores, usar la música o crear gags es tan grande que, pese a sus limitaciones, La llamada funciona desde el primer número musical hasta su útlimo título de crédito.

 

Macarena García

Macarena García en ‘La llamada’

 

Por su excentricidad y sus excesos, debemos dejar los prejuicios en la puerta y saber que es una película que pide entrar en su propio juego para poder disfrutarla; hay que situarse un nivel más allá de la realidad y pensar que es una obra que está totalmente fuera (en sus formas) de todo realismo queriendo ser una inyección de buen rollo y una abstracción del mundo real que pretende dar una peculiar y cierta visión de la juventud y el amor.

 

El punto fuerte de la película, también de su versión teatral, es el texto que al igual que en su serie Paquita Salas los Javis recurre a iconos o fenómenos castizos y de la cultura popular para ir crear esos gags que entremezclado con números musicales conforman el brillante conjunto. Los cuatro personajes principales (dejamos aparte a Dios) están construidos de forma perfecta y sólo hacen falta dos frases para conocerlos: la película abre con una desternillante conversación entre María y Susana donde se reflejan los “problemas” de una adolescente del siglo XXI con una jerga que define perfectamente a toda una generación. Por otro lado, las monjas Sor Bernarda y Sor Milagros van desnudando sus problemas conforme avanza la historia, inteligente decisión de los guionistas quiénes saben que detrás del hábito de una religiosa hay un ser humano con sus problemas existenciales, emocionales y sentimentales. Las cuatro actrices principales: Macarena García, Ana Castillo, Gracia Olayo y Belén Cuesta deslumbran en su trabajo, hay una inexplicable química entre las cuatro que se palpa hasta en los momentos más extremos de sus personajes, lo que aligera la historia y siempre nos recuerda el tipo de producto al que nos estamos enfrentando. Richard Collins Moore ha nacido para ser la versión de Dios que imaginan los autores, una especie de Elvis Presley que emociona al espectador cuando canta I Will Always Love YouI have nothing y que resulta tierno y divertido.

 

Gracia Olayo y Belén Cuesta

Gracia Olayo y Belén Cuesta en uno de los números musicales

 

Como película musical es algo intachable y los números musicales, que no son una constante en su metraje, están filmados y montados con indiscutible buen gusto y, pese a ser más cercanos a un videoclip por sus veloces cambios de plano, se integran perfectamente en el conjunto y sirven como hilo conductor a la historia y no la atasca por simple capricho formal; gracias a su cuidada mezcla de sonido, que no aísla estas escenas de la narración real, las canciones acaban sirviendo de elipsis o elementos constructores de personajes. Pese a las diversas fuentes musicales que tiene (música original, canciones tradicionales de misa, reguetón, Whitney Houston o Presuntos Implicados) todo combina de forma exquisita y escuchar en el mismo ámbito una canción de Henry Méndez y otra de Houston no chirría, al contrario, deja ver que hay espacio para todo. Hacer mención especial de la pegadiza y tierna canción que ha compuesto Leiva para la película que capta todas las ideas y el subtexto de la obra de los Javis.

 

Aunque a nivel visual deja bastante que desear en muchas ocasiones, no es justo crucificar una película como esta: La llamada es un valiente ejercicio de humildad cinematográfica, una broma entre amigos que gracias al amor que desprende y su fuerza emocional se ha ganado, y se ganará, el corazón de una generación. La llamada es una película tierna y llena de verdad que no pretende nada más allá de dar una particular visión de la juventud y el primer amor con unos personajes que, pese a su artificialidad, son el espejo de los miedos, ambiciones y sentimientos amorosos de todo ser humano.

Acerca de Alex Manzano

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Cine, arte y tebeos. Amarás el musical sobre todas las cosas. John Cameron Mitchel es mi dios. Si quieres encontrarme, busca en mi habitación. Si no, en cualquier rincón de Madrid.

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