Las Plantas

Las plantas: La vida sexual de una friki

Florencia es una adolescente que tiene que cuidar de su hermano vegetativo, encerrada en su casa descubrirá un extraño tebeo de ciencia ficción y se dejará llevar por las experiencias del cibersexo. Con esta combinación de temas tan peculiar, presentaba el chileno Roberto Doveris su ópera prima en el Festival de Berlín, llevándose el premio a la Mejor Película en la sección Generation. Un reconocimiento que, a modo de visión personal y a dos semanas de visitar el certamen, me pregunto cómo debían ser las demás películas si esta era la mejor.

 

Violeta Castillo en Las plantas

 

Las plantas se presenta como un drama. Aunque esa combinación de temas a la que antes aludía, la acaban convirtiendo en una comedia no pretendida, y es que pocas veces se ven películas con semejantes cambios de tono e incongruencias narrativas. Para empezar, hay una variación constante en el punto de vista, el director introduce planos subjetivos cuando le da la gana y con el personaje que quiere, lo que provoca una sensación desconcertante e incluso cómica. Más allá de eso, la fotografía es bastante desconcertante, ya que no hay control alguno de la luz y puede aparecer tres veces el mismo espacio que cada vez está iluminado de una forma; además se utilizan constantes zooms o travellings injustificados en escenas de evidente sosiego.

 

Por otro lado, el guion es un cúmulo de clichés bastante dañino y muestra la cultura geek casi con desprecio al considerar a la gente de ese mundo como depravados sexuales y resignados, gente antisocial que sólo se relaciona para tener sexo. Esto es culpa de la inexistente construcción del personaje de Violeta (la protagonista) que se comporta como se comporta porque no tiene nada que ver tener que cuidar a una persona en estado vegetativo con vivir conectada a Internet y buscando desconocidos con los que tener sexo.

 

El tema sexual, que supuestamente está levantando mucha polémica, se limita a dos primeros planos que muestran una masturbación masculina en todo su apogeo y no hay nada de lo que escandalizarse en un país que ha estrenado comercialmente Nymphomaniac de Lars Von Trier e incluso Shame de Steve McQueen. Un espectador criado con cine europeo no se va a escandalizar de nada cuando vea la película y se sorprenderá de la poca crudeza de las imágenes en comparación a lo que son capaces de lograr los nuevos cineastas.

 

Las plantas es un gran mucho ruido y pocas nueces, una película que camufla todas sus carencias en inexistentes polémicas, una obra en la que no existe construcción de personajes o conflictos y que acaba rozando la autoparodia en los momentos de supuesto dramatismo.

Acerca de Alex Manzano

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Cine, arte y tebeos. Amarás el musical sobre todas las cosas. John Cameron Mitchel es mi dios. Si quieres encontrarme, busca en mi habitación. Si no, en cualquier rincón de Madrid.

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