Mezolith

Mezolith: Escrito en el aire

MezolithCanta una canción de muerte

 

Una de las cosas que me encantan de Diábolo Ediciones es que me permite respiros momentáneos del siempre exigente mundo de los héroes y villanos comiqueros al presentar una serie de propuestas bien distinta. Otra vendría a ser que nunca tengo la certeza absoluta de lo que me voy a encontrar, por lo que esta editorial española es de las pocas que me siguen sorprendiendo mes a mes con su interesantísimo catálogo. El libro en el que me centro hoy es un claro ejemplo. Pensado para chavales a partir de los diez años, deja atrás capas y rayos láser para adentrarse en las brumas del tiempo y rescatar a la humanidad de hace 10.000 años, permitiendo así que ésta nos cuente sus propias historias a través de los ojos de un niño que comienza a dar sus primeros pasos en la vida adulta.

 

Los autores Ben Haggarty (diálogos) y Adam Brockbank (dibujo) hilan un guión que se adentra en las supuestas creencias de un pueblo aún profundamente ligado al ecosistema que le rodea y en profunda comunión con la naturaleza y el sentido del equilibrio. Poika nos es presentado como un muchacho “temerario pero valiente” que aún tiene mucho que aprender antes de ser aceptado por sus iguales como un hombre adulto, pero que no duda en lanzarse de cabeza al peligro si él cree que ello revertirá en el bien de los suyos y en el mantenimiento de la estabilidad de la zona en la que su tribu caza y recolecta alimentos de cara al invierno.

 

Ni mi dedo te rozará. No dañaré mi regalo

 

Haggarty y Brockbank entremezclan mitos y realidades con pericia para ilustrar el crecimiento interior y exterior del personaje por medio de detalles más directos cuando es menester y más ambiguos cuando lo que se pretende contar se hunde en los brumosos terrenos de la magia y de la fe. Mezolith resulta, gracias a esta perfecta mezcla, todo un bocado para lectores de cualquier edad más allá de aquella para la que inicialmente se pensó el álbum. El joven aficionado a los cómics encontrará un relato de aventuras y magia rudimentaria con un protagonista con el que es fácil sentirse identificado, los lectores adultos, por el contrario, nos vemos transportados a tiempos pretéritos más simples en los que nuestras actuales preocupaciones no tendrían cabida ni entendimiento.

 

Mezolith

Mezolith

 

A este efecto contribuye, en gran medida, el cuidado arte del dibujante. Brockbank se entrega a fondo y cada página que pasa por sus pinceles tiene el aroma de algo muy medido y estudiado y, al mismo tiempo, natural y sensato. Viñetas como la de más arriba que juegan con las perspectivas, paisajes que quitan el hipo, personajes imborrables… El arte de Mezolith es una de las razones por las que me siento enormemente emocionado al saber que hay más volúmenes en camino. Otra de esas razones es, simplemente, que es un cómic estupendo para cualquier tipo de amante de los cómics.

Acerca de RJ Prous

Avatar de RJ Prous

En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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