¿Quieres un Chicle?

¿Quieres un chicle?: Deliciosa nostalgia

¿Quieres un Chicle?Todos queríamos completar las colecciones lo más rápido posible

 

Lo confieso: soy un consumidor voraz de chicles desde tiempos de la E.G.B. Cuando era pequeño, los recreos algunas veces significaban intercambiar cinco pesetas atesoradas de la última paga por un Boomer o un Bubbaloo y muchas otras eran seguidos por una clase interminable en la que, invariablemente, algún compañero era pillado infraganti mascando alguna de estas gomas ya desprovistas de sabor. En el colegio al que yo iba, este delito era castigado con la compra de un chicle para compañero al día siguiente, así que, como decía, las más de las veces el placer de la goma de mascar me salía gratis (porque a mí nunca me pillaron, menudo era yo).

 

Junto a las marcas más conocidas, en esa época una miríada de otros chicles de mejor o peor calidad fueron apareciendo, acompañados de sendas colecciones de pegatinas, calcamonías y otros premios que iban siempre a parar a los laterales del pupitre hasta que el tutor de turno nos obligaba a limpiar aquel mural improvisado de personajes de cómic y televisión. Ahora, Diábolo Ediciones publica ¿Quieres un Chicle?, una completísima compilación realizada por Vicente Pizarro de todo aquel universo de sabores y coleccionables que hoy se ha visto reemplazado por los fríos y modernos chicles sin azúcar y, ya que estamos, sin alma ni diversión.

 

Gracias a este chicle muchas familias pudieron amueblar una parte de su casa

 

El libro de Pizarro es, ante todo, exhaustivo. Se patea las décadas doradas de este producto con todo lujo de detalles acerca de marcas, sabores, premios y calidades. Será cosa de mi imaginación, pero casi me parece oler el dulzón aroma de las tiendas de chuches al pasar las páginas de esta enciclopedia de la goma de mascar. Muchos de los logos y marcas que por aquí veo me transportan directamente a mi infancia y precisamente, creo que este es el mayor fuerte de este libro: el gancho que tiene con los nostálgicos y con los aspirantes a coleccionistas que nos quedamos a medio camino. ¿Quieres un chicle? es un viaje a nuestro pasado que sabe muy bien captar nuestra atención.

 

¿Quieres un Chicle?

¿Quieres un Chicle?

 

El aspecto negativo, por buscarle uno (que no creo que lo tenga), nos viene dado por lo mismo que les ocurre a otros tantos libros de este estilo. Uno debe saber muy bien lo que ha de esperar cuando pasa de la portada de uno de estos misiles tierra-nostalgia. Si no te gustaban los chicles o no perteneces a las generaciones que abarca este libro estás perdido. Esto, sin duda, reduce el público potencial de la obra, pero tampoco creo que desde un principio se persiga un amplio target. Una de las cosas que hacen grande a Diábolo es su constante apuesta por productos más pequeños y sin aspiración de devorar el mercado. La editorial sabe muy bien llegar a aquellos en los que ninguna otra distribuidora piensa y esto es una gozada para muchos lectores y para los autores que pueden ver a través de ella su obra editada.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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