La Bella Durmiente

La Bella Durmiente: Con inteligencia, todo sabe mejor

La Bella DurmienteNadie sabe cómo me llamo. ¿Lo sabes tú?

 

Confieso que le tengo un poco de miedo a las actualizaciones de los cuentos clásicos. No es que no me parezcan pertinentes, pero con más frecuencia de la que me gustaría me encuentro con relatos en los que, a fuerza de tratar de dar la vuelta a la tortilla, se desnaturaliza a los personajes y se les convierte en meros megáfonos para propagar tal o cual mensaje socio-político dejando de lado uno de los aspectos más importantes del relato en sí mismo: entretener y divertir a la vez que se enseña. Por eso me hallo sorprendido cuando cierro de alguna manera el nuevo libro que Dibbuks publica de los autores Lola Moral y Sergio García Sánchez en el que, tras hacer lo propio con Caperucita Roja, revisan la historia de la Bella Durmiente para ajustarla a los chavales de hoy en día.

 

Lo primero que te pone sobre aviso me llegó en forma de vídeo al móvil. En el susodicho, nuestro querido Daniel Lobato me mostraba un libro sin lomo. ‘No le he querido quitar el plástico protector. Tú verás lo que has pedido‘, me decía mientras le daba vueltas al ejemplar. Y es que, al igual que con su anterior publicación, los autores renuncian al concepto tradicional de libro por el de una concertina (una especie de acordeón, para entendernos, que os veo las caras) que podemos desplegar para leer de un tirón la parte más ‘tradicional’ por un lado y la parte en la que Moral y García Sánchez aplican un desarrollo alternativo para la historia desde el amor (por el cuento de siempre) y el humor (que es un concepto que siempre es bienvenido).

 

Por el contrario, mi alcoba está hecha un asco

 

Lo he dicho mil veces y lo diré otro millar más: basta de tratar a los niños como si estos fueran tontos. Salen mejores productos cuando uno es realista e inteligente con el público al que se dirige. Lola escribe un cuento divertido y sensato que no cae en los diminutivos ni se deja llevar por el ‘renovar por renovar’. Conserva del cuento popular las partes que le interesan e introduce sus cambios de una manera orgánica y creíble. Talía, que es como se llama la princesa, te cae bien sin esforzarse. Es un personaje divertido y amable a la lectura, un completo acierto a la hora de acercar algo tan vetusto como el concepto de una princesa en su castillo a los tiempos modernos.

 

La Bella Durmiente

La Bella Durmiente

 

Sergio, por su parte, nos acompaña todo el rato con un dibujo simpático y hermoso, que ilustra la historia del modo en que lo hicieran los antiguos grabados en paredes y columnas cuando el don de la lectura no estaba tan extendido como en la actualidad (aunque quizás sí que estuviera mucho más aprovechado). Su arte amplía aún más el espectro de los receptores potenciales del relato, cuesta poco imaginarnos a nosotros leyendo esta historia a nuestros hijos mientras éstos la van siguiendo a partir de los dibujos. Lo único que me preocupa de esta imagen mental es la fragilidad del papel en el formato elegido por los autores.

 

Para resumir y no extenderme más de la cuenta, no vaya yo a enrollarme más de lo que dura el relato, he de decir que me quito el sombrero ante el trabajo de Lola Moral y Sergio García Sánchez. Innovar es fácil, dar en el clavo es todo un arte que esta pareja parece dominar a la perfección.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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