Bajo un Cielo como unos Pantis #1

Bajo un Cielo como unos Pantis #1: Japón más allá del mito

Bajo un Cielo como unos Pantis #1… no deberías hacerte tantas pajas al día

 

Existe un Japón debajo de la fina capa que los japoneses visten de cara al mundo que atormentaría a muchos de los enamorados de la cultura del país del sol naciente hasta el fin de sus días. El manga nos lo ha ofrecido más o menos disfrazado en obras maestras del cómic como Akira y de una manera algo más descarnada en otras como Santuario o Battle Royale. ECC puso a la venta en mayo el primero de los dos volúmenes de la obra de Shun Umezawa (Bajo un Cielo como unos Pantis) que se desprende de disfraces y artificios para reventar en nuestra cara la infectada herida del Japón que se encuentra sumergido en las propias entrañas de Japón. Como una muñeca rusa emponzoñada, pero con la disculpa de que, en realidad, este otro imperio oriental no dista mucho de la España más sórdida, o del Londres o París de extrarradio, donde, a la sombra de la brillante urbe, se esconden los últimos remedos del analfabetismo y la exclusión.

 

Umezawa construye sus historias en torno a eternos perdedores, excrementos arrojados a un lado de la carretera por una sociedad poco preocupada por quien se aparta de la norma. Sus constantes derrotas y sus esporádicas victorias constituyen el esqueleto de unos relatos que nos muestran partes de la sociedad que más de una vez han llegado a nuestros oídos y que ahora aparecen frente a nosotros como invitándonos a permanecer, y disfrutar, de la pesadilla de quienes han visto sus alas cortadas por la inclemencia de sus semejantes. Sin embargo, lejos de mostrarse como un discurso de denuncia, Bajo un Cielo como unos Pantis nos pide que aceptemos ese lado oscuro de la sociedad como una parte constituyente más de la misma, sin la cual ninguna de las dos mitades tendría sentido completo. El Japón de este interesantísimo seinen es producto de la sociedad que emergió de los estertores de la guerra a finales del siglo XX y es el que sustenta a la otra faz de la ahora tercera potencia mundial.

 

Es la versión gay de El Graduado

 

El autor nos ofrece en este primer tomo tres historias sin conexión entre ellas más allá del pesimismo que rodea a sus personajes protagonistas. En la primera de ellas Umezawa nos presenta a un trío de estudiantes de instituto formado por un sociópata adolescente que cuida de su primo, un gigante con un evidente retraso mental y una facilidad pasmosa para empalmarse, y un transexual acosado por sus compañeros e ignorado por sus profesores. En este tomo contemplamos su paso por el instituto y su breve momento de gloria, bajo el color de un enfrentamiento inútil contra los líderes adolescentes de la clase. Umezawa salta entonces unos años en el futuro para mostrarnos la vida de dos de estos tres personajes como jóvenes adultos sin perspectivas ni futuro. En medio de un ecosistema que claramente lucha por borrarlas, las creaciones de Umezawa luchan por sobrevivir y alcanzar un pedacito de la felicidad que nos corresponde a todos. Si algo exige el autor con este cómic es el reconocimiento de su existencia y el respeto por sus esfuerzos por hacerse con un mínimo de dignidad.

 

Bajo un Cielo como unos Pantis #1

Bajo un Cielo como unos Pantis #1

 

Frente a la existencialista primera parte de este cómic se alza una segunda fábula que no se puede catalogar de otra forma que como una auténtica locura. Umezawa da cita en un mismo instituto a casi una decena de historias independientes que convergen en un final loquísimo y apoteósico que nos muestra la faz más fantasiosa del autor. Completa la obra Paisaje con Watanabe, un extraño cuento que sigue ahondando en la manera de sentir y de expresarse de los olvidados por la sociedad nipona. La manera de mostrarnos este ‘olvido’ se hace verdaderamente importante en esta última historia, que nos propone a un chico solitario de invisibles rasgos para todos los que le rodean (incluso para el lector) excepto para una de sus compañeras de clase, que se prostituye en su tiempo libre para no ser marginada por sus compañeras.

 

Bajo un Cielo como unos Pantis es una obra dura, sucia y desagradable, pero muy necesaria para entender que no todo son luces en una de las economías más boyantes de la Tierra. Umezawa llega hasta donde considera necesario a la hora de mostrarnos las miserias de los olvidados y los apartados a un lado en la carrera por destacar en una sociedad que nos aprisiona. Cualquier reacción o decisión tras la lectura de su obra la deja a nuestro libre albedrío. Porque bajo un cielo como unos pantis también se esconde la verdadera libertad.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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