Batman #44

Batman #44-46: Iron Bat

Batman #44Quiero que conste que es la idea más absurda de la historia de Gotham City

 

Quien no juega no gana y es por ello que Scott Snyder y Greg Capullo se lanzan, tras el apoteósico cierre de Final del Juego, a por una arriesgada apuesta que, de primeras, ha causado bastante recelo entre los fans. Un nuevo Batman, más alto, más fuerte y mejor acompañado protege a la ciudad pero, ¿quién se esconde tras ese casco tan hortera?

 

El misterio, que no os desvelaré de momento, no dura mucho y es que para Snyder es más importante el qué pasa por la cabeza de este nuevo protagonista que el quién es (aunque este punto también tenga su interés). Esto quiere decir que antes de llegar a la décima página del cómic ya hemos podido lanzarnos al cuello del guionista, la gracia está en que él lo sabe y juega con eso desde el primer momento.

 

La verdad es que el escritor parte con la ventaja que da haber visto a Dan Slott enfrentarse de cara a los fans tras intercambiar las mentes de Peter Parker y Otto Octavius en Superior Spider-Man (hasta amenazas de muerte llegó a recibir el colega por su decisión) y salir victorioso con una etapa memorable en la que Slott ha reivindicado al viejo enemigo de Spidey y, de paso, ha renovado el concepto del trepamuros para enfrentarlo en igualdad de condiciones con los retos que le esperan a la vuelta de la esquina de las Secret Wars.

 

Prepárate para quedarte sin otro cuerno

 

¿Y qué es lo que han perpetrado Snyder y Capullo en esta ocasión? Veamos. Todos los que llevéis algún tiempo en el mundillo del cómic sabréis que por cada héroe de DC existe una contrapartida marvelita (y viceversa, seamos realistas), siendo La Casa de las Ideas una especie de hija rebelde de Detective Comics. Así, el Capitán América siempre ha sido una versión menos hiper-vitaminada de Superman mientras que cuando Batman se miraba en el espejo de la competencia Tony Stark era quien le devolvía la mirada. Ahora, el equipo más potente de la última década al frente del Caballero Oscuro se limita a acercar las posturas entre ambos personajes para explorar y explotar toda una nueva gama de artilugios y posibles tramas. De hecho, volviendo al tema de Peter Parker, Snyder se permite intercalar una referencia directa al personaje de Marvel en las páginas de estos cómics.

 

Batman #45

Batman #45

 

Esta situación no va a ser permanente, está claro. De hecho ya en el tercer número comenzamos a vislumbrar maneras en las que el statu quo pueda volver a ser restaurado. Pero la gracia no es esa. El juego está en proponernos a un Batman distinto con una nueva galería de villanos y demostrarnos cómo, sin darnos ni cuenta, estamos leyendo una cosa que llevábamos años sin ver en esta colección: Una verdadera historia iniciática (los múltiples reinicios no cuentan) para un nuevo héroe que, sin embargo, guarda una intensa y fuerte relación con toda la antigua mitología del personaje en quien se inspira.

 

Dicen que un padre puede sentir cuando su hijo se va de este mundo

 

Ya lo hemos hablado mil veces. Snyder y Capullo se han dedicado de lleno durante estos últimos tres años al noble arte de destruir a Batman poco a poco, pieza a pieza. Su ciudad, sus aliados, los mitos de su origen… Todo ha ido cayendo para que estos dos caballeros fueran capaces de construir algo nuevo en una serie que ya ha visto pasar muchas cosas y muchas caras conocidas. Tras los dramáticos acontecimientos de Final del Juego Snyder y Capullo podían haber recurrido a cualquiera de los actores habituales de las series satélite del Caballero Oscuro para diseñar este nuevo héroe, pero entonces habría sido como cuando Dick Grayson abandonó las mallas de Nightwing durante la etapa de Grant Morrison y su Batman R.I.P. y El Regreso de Bruce Wayne. Esta vez no se podía recurrir a ese esquema, sino que había que diseñar a un nuevo Batman para una nueva época.

 

Batman #46

Batman #46

 

Los que ya os hayáis leído estos tomos diréis “Bueno… nuevo, lo que se dice nuevo…“. Pues sí. Puede que ya conozcamos a quien viste la armadura con pinta de conejo de tres metros, pero nunca lo habíamos visto en una situación así ni mucho menos le habíamos visto protagonizando una serie de estas características. Snyder no sólo se la juega al otorgar los papeles que otorga en esta obra, sino que busca remover las brasas del incendio que ha provocado en la serie para que de ellas emerjan nuevos capítulos en las vidas de sus personajes. Capítulos que quién sabe si no se convertirán dentro de algunos años en la base de una nueva mitología para el justiciero de Gotham.

 

La invención definitiva de Batman

 

No puedo cerrar esta parte de la reseña sin remarcar la inteligente referencia de Scott Snyder a su propia obra. Más concretamente a su contribución para Detective Comics #27 (ese especial de los 75 años del personaje que ya reseñamos hace un año entero). Snyder, con la colaboración de Sean Murphy, nos mostraba el “invento definitivo de Batman“. Una máquina con la que se aseguraba de que, pasase lo que pasase, siempre habría un Batman para proteger a Gotham y que ahora volvemos a ver representada, manteniendo incluso su aspecto visual pese al cambio de dibujante.

 

Batman #44

Batman #44

 

Por su parte, Francis Manapul y Brian Buccellato se embarcan en la que es, quizás, la aventura más ambiciosa de su etapa al frente de Detective Comics. Aprovechando el cambio de personaje, los creativos montan una nueva historia en la que los roles de todos los personajes han cambiado (también por culpa de los acontecimientos de Batman Eterno) y en la que, incluso, se atreven a jugar con los tiempos a la hora de contar los hechos. No adelantaré mucho, no es esa mi intención en el artículo de hoy que trata sobre unos números que tienen tanto que mascar, pero paso la última página de Batman #46 y me doy cuenta de que, desde que esta pareja desembarcó en la colección hermana a la de BatmanDetective Comics ha dejado de ser un segundo plato para pasar a contar sus propias historias en las que los protagonistas pueden variar (o no), pero que en cualquier caso, nos permiten leerlas con total independencia.

 

Es un buen momento para ponerse a leer Batman.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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