El Dragón Negro

El Dragón Negro: Anclada en su época

El Dragón Negro¡Si quieres, te haré lo mismo a ti, perro!

 

Con más regularidad de la que pueda parecer a primera vista ECC nos suele sorprender con la reedición de piezas que son auténtica parte de la historia del cómic. No me refiero tan sólo a clásicos del tebeo de superhéroes como los que podemos encontrar en las múltiples variantes que agrupa la cabecera de Grandes Autores de…, sino a verdaderos monumentos como el Cuarto Mundo de Jack Kirby (del que eventualmente os hablará Daniel Lobato) o pequeñas piezas como El Corazón del Arlequín de Neil Gaiman o este El Dragón Negro, que guioniza un Chris Claremont en lo más alto de su carrera y que dibuja (al igual que ocurriera con el ejemplo anterior) John Bolton, un artista cuya carrera merece un especial seguimiento.

 

Este británico, nacido en Inglaterra en 1951, ya había colaborado con anterioridad con Claremont en un proyecto que también ha editado ECC y cuya reseña podéis leer en esta web: Marada, La Mujer Lobo. Y aún continuaría colaborando con el guionista en algunas historietas de los X-Men de los años 80, pero entonces encontraría su verdadera vocación en el terror, en el que despunta con un estilo muy realista y a la vez plástico que permite a sus creaciones una gran versatilidad.

 

¿Santificaréis mi espada?

 

El Dragón Negro se publicaría por vez primera en 1985 por la rama británica de Marvel (posteriormente ha contado con varias reediciones casi cada diez años exactos de la mano de Dark Horse). Lo que tenemos entre manos es una obra enclavada en la época en la que vio la luz. Claremont se expande por las casi doscientas páginas de su anatomía con extensos diálogos e interminables monólogos de los protagonistas. Tanto la historia en sí como la manera de contarla son (quizá) excesivamente propias de un momento en el tiempo e innegablemente ligadas al estilo personal del autor en aquel momento. Esto quiere decir que, pese a que el oscuro y tenebroso relato de aventuras que contiene este libro en su interior es plenamente disfrutable, a los lectores de hoy en día se les puede atragantar un estilo narrativo que ya comenzaba a estar en desuso para cuando Marvel puso a la venta el volumen por primera vez.

 

El Dragón Negro

El Dragón Negro

 

En el apartado artístico, el que más me ha interesado personalmente, resulta llamativa la tremenda evolución estilística que viviría Bolton tras su paso por la fantasía de estos cómics y el heroísmo de los mutantes. Salvo en muy determinados momentos este dibujante y el del Batman: Intercambio (guionizado por Devin Grayson a comienzos del presente siglo) no parecen ser la misma persona. El Bolton que aquí observamos vive más atado a los cánones de la industria y aún no se había soltado la melena. El Dragón Negro es una perfecta pieza de coleccionista porque se sitúa en plena encrucijada en la vida de dos de los más grandes creativos dentro de la industria del arte en viñetas.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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