Superman: Hijo Rojo

Superman. Hijo Rojo: ¿Genética o ambiente?

Superman: Hijo RojoSuperman, orgullo del estado soviético, símbolo de nuestro poder militar

 

Ya he declarado docenas de veces mi amor incondicional por Mark Millar, un tipo criado a la sombra de gigantes como Alan Moore que se ha instituido en uno de los máximos iconos del mundo del cómic en la era de la anticultura y del ostracismo. Ya he hablado largo y tendido sobre este autor, así que hoy sólo os hablaré de la obra que reedita en su nombre ECC.

 

Hace poco os recomendé una estupenda historia en la que el guionista se preguntaba qué pasaría si vencían los villanos, en qué se convertiría el mundo una vez las némesis de los héroes enterraran a sus enemigos tan hondo como las esperanzas de la humanidad sometida. Unos años antes Millar se hizo una pregunta similar, pero bastante más simple: ¿Y si Superman hubiera llegado a la Tierra 12 horas más tarde?

 

Doce horas, si tomamos como referencia un viaje interestelar, son una nimiedad. Pero medio día basta para que un objeto del espacio pase de caer en Kansas a surcar los cielos de la Rusia Stalinista. Esta es la base sobre la que Millar hace girar su relato: una lucha de titanes entre Rousseau, Skinner y Piaget, una reflexión sobre la bondad (o maldad) heredada y los comportamientos adquiridos por el condicionamiento y la educación.

 

Se dieron cuenta de que había venido a salvarles

 

Resulta difícil tomar partido en la batalla entre la genética y la educación. La mujer con mejor corazón es capaz de las peores atrocidades y el hombre más malvado es capaz de coronarse como salvador del mundo. Uno podría decir que el hombre bueno puede aprender de sus errores, pero ¿y si es testarudo? ¿la testarudez es aprendida o heredada? Mark Millar trae al siglo XXI las ideas del autor de Emilio para reflexionar sobre la naturaleza del ser humano, la sociedad y su efecto envilecedor y el potencial ilimitado del hombre (uno de sus temas preferidos, por otra parte)

 

Visto así, Hijo Rojo, pese a su tono oscuro, se trata de un cuadro optimista sobre la Historia y cómo ésta se autorregula y corrige en su lento pero firme avance hacia el futuro. Nos habla de ideales equivocados para metas similares y cómo los unos y los otros se complementan para dar lugar al siguiente salto evolutivo. También deja caer algún detalle sobre el carácter cíclico de dicha Historia, pero eso es algo que debéis ver por vosotros mismos.

 

Superman: Hijo Rojo

 

También puede parecer que Hijo Rojo es más un tratado sobre filosofía que un cómic de superhéroes. Cierto es que cuesta reconocer al Mark Millar de Kick-Ass o Superior (su mejor homenaje a la figura de Superman hasta la fecha) y también es verdad que este cómic no es muy pródigo en grandes peleas, pero Superman está ahí y Millar no puede dejar pasar la oportunidad de hacerle sudar frente a sus peores enemigos… y sus mejores amigos.

 

Anarquía en negro

 

Otro punto sobre el que se para a pensar el autor no es otro que la ya muchas veces tratada en el mundo del cómic Tercera Ley de Newton: “Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria; las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentidos opuestos“, es decir, a cada héroe le corresponde un villano de igual carisma y poder o, dicho de una manera más profunda: Cada héroe es responsable de la aparición y el nacimiento de su propia némesis. Sin Batman no existiría Joker, sin Xavier no tendría sentido un Magneto y Superman no podría existir sin moldear con sus acciones el carácter de Lex Luthor e, incluso, el del propio Caballero Oscuro. En este aspecto el autor no nos cuenta nada nuevo ni nada sobre lo que no hayan llovido ya ríos de tinta, pero ilustra de manera excelente su punto de vista sin necesidad de recurrir a grandes artificios. Simplemente nos hace ver cómo cambiando un detalle aquí y otro allá, la historia que nos ha contado siempre DC cómics podría haber sido bien distinta.

 

¿Toma posición Millar entre comunismo y capitalismo? Mi opinión es que no (si acaso hace un breve alegato a favor del anarquismo, tan ferozmente defendido por su ídolo Moore). En su lugar se dedica a señalar los defectos de cada uno de los dos sistemas socioeconómicos, dejando bien claro que su propia existencia y su enfrentamiento son los responsables del estancamiento evolutivo de la humanidad. Hijo Rojo fue visto más como una rareza que de cualquier otra forma en Estados Unidos (donde no llegó a estar nominado a ningún premio importante, aunque haya sido admitido como parte de los nuevos 52 universos). Quizás al gigante capitalista le escueza ver cómo se pinta a su gente y a sus líderes… Lo mismo podría decirse de los países comunistas, si la sola lectura de cómics estadounidenses no estuviera tan censurada allí, pero la verdad es que este es un cómic interesante de leer, que plantea cuestiones que merecen la pena ser planteadas, aunque su respuesta sea una meta demasiado compleja como para soñar siquiera alcanzarla. Pero, ¿acaso no son esas las mejores cuestiones?

 

Superman: Hijo Rojo

 

Mi sueño de orden y perfección sólo se veía igualado por sus sueños de violencia y caos

 

Millar supo en 2003 buscarse a unos buenos compañeros de viaje para esta aventura de tres entregas. De los cuatro dibujantes que colaboraron con el guionista he de resaltar a un inconmensurable Dave Johnson quien, además de prestar sus lápices a las entregas dos y tres, se encargó de crear las estupendas portadas que ilustran esta breve colección y que homenajean a la iconografía de una época difícil en nuestra Historia reciente.

 

ECC ha apostado una vez más por acercar colecciones populares a precios algo más asequibles, aunque para ello tenga que sacrificar la idolatrada encuadernación cartoné. Superman: Hijo Rojo nos llega por poco más de 15 € acompañado por una introducción del guionista hollywoodiense Tom DeSanto (X-Men, Transformers) y una estupenda (¡y traducida!) colección de bocetos.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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