Mondoñedo, en la Tierra de Miranda

La residencia

 

La Residencia

 

 

Las niñas de la residencia

son tan dulces,

que se tiran de los pelos

al inicio de la primavera.

A veces, las más madrugadoras

hacen competiciones de llantos;

otras ni siquiera se inmutan:

son sacos de huesos

con planetas en los ojos.


¡Cuántas noches soñé

con ser vuestro compañero

de cuarto, niñas!

¡Cuántas noches

os paseasteis en camisón

por la terraza de mi mente!

Venid, os mostraré

algunas de las luciérnagas

que patrullan Miranda.

No tengáis prisa por volver

a la residencia.

No permitáis

que el cambio climático

afecte a la mitología:


dejad que la Noche se lave

en vuestros cuerpos,

niñas.

 

Mondoñedo, en la Tierra de Miranda

 

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