Mads Mikkelsen como Hannibal

Adiós a ‘Hannibal’, la apoteósica serie de Bryan Fuller

Las audiencias. Los malditos datos de audiencia. Ellos han sido los culpables de que hayamos tenido que ver el final de una de las mejores series de la última década antes de tiempo. Y es que Hannibal entra por méritos propios en el olimpo de las mejores series de todos los tiempos. Es cierto que es complicado entrar en ese olimpo siendo la adaptación de El dragón rojo de Thomas Harris y teniendo cuatro películas a sus espaldas. Pero Bryan Fuller se imaginó su propio imaginario con esa historia, la del Dr. Hannibal Lecter y su relación con el investigador del FBI, Will Graham. Su visión, extremadamente gore y experimental, no era las mejores para una televisión pública como la NBC. Pero aguantó. Aguantó tres años en donde cada uno podía ser el final. Y ese final llega ahora, cuando todo empieza a coger carrerilla, cuando todas las fichas estaban sobre la mesa. Pero aún con el dolor de ver su adiós, ese adiós ha sido perfecto, apoteósico y como sólo Bryan Fuller podía dárselo. Hannibal ha terminado para entrar, como he dicho antes, en el olimpo de las series.

 

Mads Mikkelsen como Hannibal

Mads Mikkelsen como Hannibal

 

Puede ser, y lo es, que Hannibal no ha sido una serie para todos los paladares. Su sabor era amargo, tosco y con ciertos toques de pimienta. Al igual que la infinidad de platos que se ven en la serie. Degustar Hannibal había que hacerlo sin intrusiones, sin distracciones y sin quitar la vista de la televisión. Si lo hacías, te perdías una infinidad de detalles importantes. También había que entrar en el juego que te proponía la serie. No es fácil enfrentarse a una serie donde el tono experimental de la misma hacía que sus imágenes oníricas, su hermoso gore o la banda sonora escogida para algunas situaciones, hacían de Hannibal el plato más caro de una carta de un restaurante de alto standing. Tanto es así, que nadie apostaba por una tercera temporada, es más, el final de la misma dejó entrever que Fuller le había dado un final coherente, salvaje y magnífico. Pero no. NBC la renovó. Y Fuller tuvo que incluir una escena post créditos para dar el pistoletazo de salida a la tercera temporada. Temporada en donde veríamos por primera vez, y en forma de introducción, al Gran Dragón Rojo.

 

Pero tras tres capítulos, tres capítulos donde Fuller se volvió más experimental que nunca y con unos datos de audiencia que no acompañaban, NBC canceló la serie. Y fue entonces cuando Fuller tuvo que buscar un final digno para su historia, para sus personajes y dejar al público con ganas de más (la escena post créditos es lo más hermoso y desesperanzador que se ha visto en años). Y esto nos ha privado de ver que tenía pensado Bryan Fuller de aquí en adelante, pues estábamos llegando a El silencio de los corderos y Hannibal (la últimas novelas de Thomas Harris sobre Hannibal Lecter). Pero lo bueno que ha tenido la serie es que nos ha hecho olvidar tanto Hannibal, el origen del mal como El dragón rojo (que no siendo una aberración, no conseguía el nivel de El silencio de los corderos). Y así, Hannibal es el inicio de todo. Del Dr. Hannibal Lecter, así, con el final podemos ponernos tranquilamente El silencio de los corderos y disfrutar igual. Aunque haya que cambiar el chip y volver a ver a Anthony Hopkins como el caníbal. Y es que otro de los aciertos de Fuller fue el elenco protagonista.

 

Hugh Dancy y Michael Pitt en Hannibal

Hugh Dancy y Michael Pitt en Hannibal

 

Bryan Fuller supo quién podía dotar a su Hannibal de elegancia, pero a la vez ser capaz de interpretar a un asesino en serie. Así Mads Mikkelsen se enfundo el traje del caníbal más famoso de la literatura y del cine. Y es que este actor parece que ha encontrado la estabilidad, el prestigio y las alabanzas dentro de la industria, no sólo por esta interpretación, sino también por la calidad que muestra en sus películas. Así, su relación con Hugh Dancy (Will Graham en la serie) es de una química total. En todo momento, las escenas entre los dos desatan tan cantidad de emociones, golpes y manipulaciones que deberían ser estudiadas por separado. Hannibal es el maestro, Will el heredero. Su relación en muchas ocasiones de corte sentimental, ha hecho que fueran los dos personajes que más gustaban. Aunque tengo que reconocer que Michael Pitt como Mason Verger me caló muy hondo. Su escena auto devorándose entra de lleno en lo mejor de la serie. Pero otros como Jack Crawford (Laurence Fishburne) o Alana Bloom (Caroline Dhavernas) llegaron a irritar y caer mal en muchos momentos, más que por su personalidad, por sus decisiones. Pero otra que se ganó tanto admiradores como detractores fue Gillian Anderson y su Bedelia du Maurier. Ella es la que permite que Hannibal haga lo que haga y al final deseas un final diferente para ella.

 

Decir adiós a una serie tan pronto puede ser bueno, pero no lo es. Es bueno porque así no llegaría al punto de tener que pedir su final porque se ha pasado de la raya con las temporadas o con el relleno. Con Hannibal no pasa eso. Con Hannibal asistimos a un final que debería continuar. Dejarnos ver que tenía pensado Fuller de aquí en adelante, pues su intención siempre fue realizar siete temporadas de la serie, ninguna más. Pero las audiencias mandan. Las malditas audiencias. Y aunque el público, la crítica y todo el mundo le guste lo que ve, al final los datos de audiencia son los que mandan. Hannibal ha dicho adiós, y lo ha dicho por la puerta grande. Gracias Bryan Fuller por dejarnos ver que aún se pueden hacer maravillas en la televisión. Apoteósica.

Acerca de Christian Leal

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Desde niño me apasioné por el séptimo arte, por ello decidí licenciarme en Comunicación Audiovisual, pero después amplié mis miras también hacía la pequeña pantalla en la que devoro, bebo y me alimento de series y cine. Mi vida podría resumirse en un guión de Aaron Sorkin dirigido por David Fincher o Michael Haneke.

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