Nadia de Santiago, Maggie Civantos, Blanca Suárez y Ana Fernández en una imagen promocional de Las chicas del cable

Las chicas del cable: Maravillosamente necesaria

Siempre he sabido como empezar un análisis o una crítica. Siempre. Con Las chicas del cable me está costando. No porque la serie sea mala, sino por lo contrario. Siempre se dice que aquello de lo que no te gusta, es fácil escribir. De lo que te gusta es otro cantar. Quiero decir tantas cosas de Las chicas del cable, y todas buenas, que me cuesta saber por dónde quiero empezar. Creo que simplemente diré que Las chicas del cable es lo mejor de la ficción patria en mucho tiempo. No sigo demasiadas series españolas, podría contarlas con los dedos de una mano, pero Las chicas del cable se encuentran entre ellas. Netflix ha sabido como entrar de manera espectacular dentro del panorama de ficciones en España, y lo ha hecho de la mano de Bambú, que sabe lo que es cosechar éxito con Gran Hotel y Velvet. Ahora, Las chicas del cable vienen para ser recordadas por muchos años.

 

Nadia de Santiago, Maggie Civantos, Blanca Suárez y Ana Fernández en una imagen promocional de Las chicas del cable

Nadia de Santiago, Maggie Civantos, Blanca Suárez y Ana Fernández en una imagen promocional de Las chicas del cable

 

No quiero decir lo típico que se dirá en muchos de los análisis de la serie, pero creo que es una obviedad decir que Las chicas del cable presentan a unos personajes realmente carismáticos, interesantes y que hacen que ver la serie sea una delicia. No quiero decir que se presentan a unos personajes femeninos fuertes, únicos y que quieren representar a todas aquellas mujeres que en esa época lucharon por la igualdad de la mujer en un mundo completamente de hombres. Pero lo que si diré es que Las chicas del cable es una serie necesaria para todos, para hombres y mujeres, para quienes quieran conocer, de fondo, una parte de la historia de España y para quienes quieran ver una serie con una calidad altísima y que no les defraudará.

 

Nadia de Santiago, Ana Fernández, Maggie Civantos y Blanca Suárez en Las chicas del cable

Nadia de Santiago, Ana Fernández, Maggie Civantos y Blanca Suárez en Las chicas del cable

 

No me equivoco si digo que uno de los mayores aciertos de la serie es de dotar de protagonismo a las cuatro chicas que abarcan el 95% de la ficción. Es una serie coral de cuatro mujeres con las cuales empatizaremos desde el minuto uno, pues todas ellas tienen cualidades que podremos ver en nosotros mismo: La decidida, la rebelde, la tímida o la responsable. Todas ellas, características que podríamos tener cada uno dentro de uno mismo. Es un acierto porque así sabremos todo de todas ellas, no sabremos más de una que de otra, y cuando pensemos que una de ellas no puede sorprender o evolucionar, la serie toma un giro que todo cambiará por completo demostrando que si se puede crecer. Siempre se lleva la palma una de ellas, que en este caso es Blanca Suárez, pues por ella es por la que se inicia la serie y la que tendrá en su mano una gran cantidad de giros de guion. Pero, seguramente, mirando tiempos, todas estén en los mismos niveles.

 

Bambú sabía perfectamente que es lo que le pedía Netflix al encargarles la serie. Y lo dan todo. Que nadie se asuste, pues no encontrará una serie de época histórica. La historia está, sí, pero para dotar de algo más a una trama realmente apoteósica. Las chicas del cable toma cosas del thriller, de la comedia y de los romances, todo ello juntando con toques de Gran Hotel y de Velvet, las dos series espada de Bambú. Todo ello mezclado da como resultado Las chicas del cable, y quizás es una de las cosas que más me sorprendió a la hora de ver la serie, que me tenía confundido el no saber realmente bien de que iba la serie. No quiero desvelar nada para no aguar su visionado, pero nunca esperé que el toque de cine negro le sentará tan bien a la ficción. Tampoco que me dejaría con unas cuantas escenas en la retina. Las chicas del cable tiene, por lo pronto, una de las secuencias de sexo más bellas y mejor filmadas de la televisión. Y también tiene una de la secuencias más duras, desagradables y dolorosas de los últimos años. Y esta última tiene como protagonista a Maggie Civantos.

 

Ana Polvorosa y Ana Fernández en Las chicas del cable

Ana Polvorosa y Ana Fernández en Las chicas del cable

 

Todas las chicas están sublimes, pero si tengo que quedarme con una sería el de Maggie Civantos. Su capacidad de contención y mostrar los sentimientos son realmente apoteósicos. No hay secuencia en la que salga que no se “coma” al resto. Lo de Maggie es de aplauso. También Nadia de Santiago, con esa joven miedosa que ha llegado a la ciudad del pueblo y que busca ser esa mujer independiente que puede valerse por sí misma. O Ana Fernández, liberal y luchadora por todas las mujeres. Y claro, Blanca Suárez, un portento a la hora de no mostrar sentimiento alguno y ser fría como el tempano, pero ya descubriréis por qué. Y no me puedo dejar fuera a Ana Polvorosa, de personaje odiable a ser uno de los estandartes de la serie. Y es que como veis las mujeres son el pilar fundamental de la serie, es una serie que las reivindica, necesaria y que debería ser vista por todos. Y cómo participación especial, la de Concha Velasco, que vale por muchas. También veremos a Yon González, Martiño Rivas o Sergio Mur, como los hombres de la serie.

 

Las chicas del cable es una serie única, especial, que te hace sentir algo mientras la estás viendo. Ocho capítulos son pocos, esperamos que Netflix no nos haga sufrir mucho y podamos tener pronto la segunda temporada. Es una serie de una delicadeza, de una factura impresionante y, que narices, de mujeres. Porque el mundo necesita de ellas, y como se dice en una frase dentro de la historia: “Las mujeres son como las matemáticas, difíciles de comprender, pero necesarias para entender la vida”. Maravillosa.

 

Yon González y Martiño Rivas en Las chicas del cable

Yon González y Martiño Rivas en Las chicas del cable

Acerca de Christian Leal

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Desde niño me apasioné por el séptimo arte, por ello decidí licenciarme en Comunicación Audiovisual, pero después amplié mis miras también hacía la pequeña pantalla en la que devoro, bebo y me alimento de series y cine. Mi vida podría resumirse en un guión de Aaron Sorkin dirigido por David Fincher o Michael Haneke.

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