Tentación en Manhattan

Tentación en Manhattan: No sin mis hijos

Solo viendo el póster promocional de esta nueva película de Sarah Jessica Parker es inevitable pensar que nos disponemos a ver otra versión de la Carrie Bradshaw de Sexo en Nueva York de la que parece que no logra desprenderse, pero no es así, en este caso, y a pesar de lo engañoso del título en español (traducido, o más bien interpretado, del inglés I Don´t Know How She Does It, «No sé cómo lo hace»), título que no hace más que reforzar la idea de que iremos a ver a su alter ego de la popular serie de televisión. Pero en lugar de eso nos encontramos prácticamente con lo opuesto, una madre trabajadora de Boston, que no de Manhattan, que lucha por lograr el éxito en un trabajo que la apasiona pero que a su vez la aleja de su razón de vivir: su familia.

 

Tras esta trama iremos descubriendo que no solo no tenemos ni sexo, ni Nueva York, ni moda ni manolos, sino que nos encontramos ante una «comedia» insulsa que tampoco tiene nada nuevo que aportar. Los ingredientes de comedia romántica son apreciables: protagonista exitosa, amiga confidente, hombre atractivo, chistes fáciles, situaciones comprometidas… pero nos falta lo más importante: el romance. La tentación de la que habla el título de la película no se ve como tal en ningún momento.

 

Tentación en Manhattan

 

La guionista de El Diablo Viste de Prada, Aline Brosh Mckenna, nos vuelve a transportar a un mundo de trabajo de ensueño pero exigente que enfrenta la vida laboral con la personal, pero en este caso también el universo de hombres y mujeres. Utiliza antiguos clichés machistas sobre las mujeres para darle la vuelta y reírse de los hombres, pero no termina de funcionar, ¿quién se ríe de quién? ¿crítica o parodia? No queda clara la intención.

 

Tampoco encontramos ningún aspecto destacado en la interpretación de una correcta Sarah Jessica Parker, con papel protagonista que no supone ningún reto para ella, ni del antiguo agente 007, Pierce Brosnan, que dejó las armas para encasillarse en este tipo de comedia en un papel de maduro seductor al que ya debe de haberse acostumbrado. Como marido de la protagonista el actor Greg Kinnear, nominado al Oscar por Mejor Imposible, y como amiga confidente la exuberante pelirroja de Mad Men, Christina Hendricks. Aunque este reparto no es más que un reclamo para atraer a la gente al cine, pues los cuatro actores nos tienes acostumbrados a mejores interpretaciones.

 

No se trata de algo arriesgado ni novedoso en absoluto, además está hecha para un tipo de público muy concreto y femenino. La identificación con el personaje principal resulta complicada si no eres madre trabajadora, y la historia se queda como a medio hacer. Es una película mediocre, fácilmente olvidable que, independientemente de lo que llegue a recaudar en taquilla, no durará en la memoria del público.

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