Gina Wyndbrant

Que alguien se acueste conmigo, por favor

Que alguien se acueste conmigo, por favorQue alguien como Daniel Clowes (autor de obras como Wilson o Ghost World) acepte la invitación de la editorial de turno para dedicar unas palabras a la obra de una autora primeriza, ya debe de ser señal suficiente para que activemos nuestros radares. Está claro que las referencias de autores de postín tiene más de publicidad que de sincero halago, pero uno es débil, y más cuando guionistas como Matt Fraction tampoco rehusan dicha invitación, o medios como LA Times hablan bien de ella.

 

Así, movidos por las buenas referencias, nos adentramos en el mundo de Gina Wynbrandt y su Que alguien se acueste conmigo, por favor, un mundo cargado de honestidad, una autobiografía en la que la realidad se viste de surrealismo y los placeres ocultos van de la mano con lo anecdótico. Wynbrandt construye un relato libre de complejos y donde no existe la corrección política. A través de pequeñas historias la autora nos habla de sus obsesiones, con un marcao interés por el sexo. Quizás excesivo. Y es que después de tres relatos ahondando en el mismo tema, cuando llegamos al cuarto y quinto el factor sorpresa, ese que nos puede dejar en shock ante su libérrima escritura (y dibujo), deja de ser tal y muestra síntomas de cansancio y repetición. Posiblemente le falte eso, un poco de variedad temática para que la sensación de frescura sea total y no decaiga.

 

Bromas a costa de Justin Bieber o los Pokemon son una pequeña muestra de que nada escapa a la pervertida y ácida mirada de su autora. Obviamente no es una lectura para todos los paladares, pero para quien busque una lectura alejada de los cánones clásicos del cómic, donde las referencias a la cultura popular sean constantes, y en donde la valentía, el riesgo, sea una constante, está ante la obra perfecta para saciar sus inquietudes. El cómic de carácter más underground y subversivo tiene un excelente exponente en Que alguien se acueste conmigo, por favor.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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