Tomoji

Tomoji: Delicada mirada al pasado

Tomoji

Me parece que va a ser una chica muy fuerte

 

En Europa se conoce a Jiro Taniguchi por su excepcional, y ante todo premiada en Angoulême, obra conocida como Barrio Lejano. En España Ponent Mon se hizo en su día con los derechos de distribución de su obra y, desde entonces éste y otros muchos proyectos del autor (como la de El Sabueso, de la que hablamos hace ya casi dos años) han visto la luz en nuestro país gracias a la labor de esta editorial. La última de ellas, que nos ocupa hoy, se trata de un encargo que recibió el autor por parte del boletín regional de uno de los temblos budistas que visita periódicamente con su mujer. Lo que puede parecer una mera obra por compromiso se desvela rápidamente como un profundo estudio acerca de la sociedad japonesa de principios del siglo XX.

 

A través del trazo delicado del mangaka, observamos los devenires de Tomoji Uchida, hija de campesinos y nieta de la regente de una tienda de pueblo que va creciendo y desarrollándose en el ya casi extinto Japón rural. Tomoji, motivo principal del encargo puesto que fue la responsable de la edificación del anteriormente citado templo, nos es presentada como una joven inteligente y amable que fue hija de su época y es considerada a día de hoy como ejemplo de los valores de la ‘buena esposa’ en la sexista sociedad nipona (aunque bien es cierto que los viejos clichés estén poco a poco siendo abandonados).

 

Si me vas a tomar como esposa, te ruego que vengas a por mí cuanto antes

 

Así, observamos a la protagonista en momentos de su biografía mucho más cotidianos de lo que quizás hubieran pretendido quienes realizaron el encargo, pero mucho más esclarecedores en cuanto a la manera de vivir y de madurar en la sociedad japonesa de hace ahora un siglo. Tomoji no se rebela ni lleva una vida que se oponga a su destino ya escrito de antemano, pero tampoco se limita a “vivir la vida” sino que actúa sobre quienes la rodean tratando de hacer que sus vidas sean más agradables a través de los pequeños gestos. Es la magia de Taniguchi, que vuelve a mostrarse como el más experimentado maestro en el arte de presentar la realidad de una forma elegante y hermosa sin caer en la subjetivización de lo que se está contando. Tomoji no podría existir hoy en día, o no podría existir de la misma manera, pero más allá de su entrega como mujer y esposa, puede servirnos como ejemplo de entrega sin más, como ejemplo de generosidad para con sus semejantes.

 

Tomoji

Tomoji

 

Como en anteriores ocasiones, y por expresa voluntad del autor, Ponent Mon vuelve a presentar el manga de Taniguchi con sentido de lectura occidental, lo que quizás sorprenda a muchos fans del cómic nipón, pero que es un estándar en las obras del que podría considerarse el “Miyazaki” del manga (en tanto a que su proyección internacional es comparable a la del genio de la animación japonesa). Le editorial catalana incluye, además, una entrevista de obligada lectura en la que Taniguchi habla sobre esta obra y sobre todo lo que logró desarrollar a partir de ella.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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