Arma X #3

Arma X #3-4: Conflicto de intereses

Arma X #4Ahora sólo necesitamos a otro héroe dispuesto a hacer lo que haga falta

 

Seguimos cubriendo el crossover que une las series de Arma X y El Alucinante Hulk (los números #65 y #66 de esta colección en esta ocasión). Armas de Destrucción Mutante está sirviendo para allanar el camino de entrada a la serie más violenta de todas las que se ocupan de los mutantes y para darle a Amadeus Cho unas cuantas lecciones acerca de liderazgo, sacrificio e ideales. Greg Pak ha sabido aprovechar bien la sinergia entre las dos series que guioniza y le está quedando una historia bastante interesante, lo cual palia en parte la obligación a la que nos somete Marvel -y por ende Panini– de comprarnos dos colecciones en lugar de una.

 

El cruce llega en los cómics de los que nos ocupamos hoy casi a su punto más álgido antes de que se produzca el enfrentamiento final entre este grupo imposible y lo que ha estado cocinando Arma X hasta el momento. Por el camino nos hemos encontrado con el regreso de un villano clásico de la esfera mutante que, en esta ocasión, hace extensivo su odio a otros metahumanos como Hulk. Se produce así un nuevo acercamiento a la Marvel clásica que nos traerá a partir de febrero Legacy, pero con respeto a todo lo bueno que nos ha traído el torbellino creativo de los últimos años el cual, mejor o peor entendido, yo pienso que es crucial para poder hacer evolucionar a este gigante editorial de cara a los retos que le plantean las nuevas generaciones de lectores y lectoras.

 

Pero, ¿qué le da tanto miedo de nosotros?

 

La inclusión de Stryker nos permite una nueva reflexión acerca de los movimientos fanáticos de odio (basados en la xenofobia, homofobia, etc.). La gracia es que los mutantes están tan acostumbrados a este baile que hace ya algún tiempo que lo llevaron más allá para centrarse en las incoherencias de todos estos movimientos. El proyecto Arma X, que con tanto ahínco trata de eliminar a los mutantes (e inhumanos y otros mejorados, supongo) de la faz de la Tierra, recurre a la modificación genética y cibertrónica de seres humanos para poder hacerles frente, hasta el punto de jugar a ser dioses y crear su propio híbrido de Hulk y Lobezno para tal fin. Con la excusa de que el fin bien justifica los medios Stryker y los suyos se pasan sus propios dogmas de fe por el arco del triunfo del mismo modo que un hincha radical dice ser más nazi que Hitler, pero ovaciona a aquellos ‘extranjeros’ que le hacen ganar títulos a su equipo.

 

Arma X #3

Arma X #3

 

Por otra parte, este crossover juega a enfrentar los métodos violentos y expeditivos de Lobezno y la caterva de héroes y villanos con la que se ha venido a juntar con la contención de la que ha hecho gala Cho desde el primer día en que dejó que la radiación gamma pasara del cuerpo de Bruce Banner al suyo. Los eventos de este cruce nos llevan a dos posibles escenarios finales y casi con total seguridad ninguno de ellos deje al nuevo Hulk indiferente. Pak no ha querido que este arco suponga un paréntesis en la colección del piel verde, sino que suponga una aventura que lo haga crecer, madurar y aprender duras lecciones. Y para eso no hay mejor maestro que el viejo Logan y su grupo de ases… profesores asociados.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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