Doctor Extraño #7

Doctor Extraño #7: Estrategia clásica, gran planteamiento

Doctor Extraño #7Me temo que no tengo tiempo para música

 

No es la primera vez que lo vemos a lo largo de los últimos años. Un personaje se ve necesitado de un lavado de cara que lo adapte a los tiempos modernos y le ayude a desprenderse de las telarañas de la inactividad y/o la decadencia y el guionista de turno recurre a hundirlo en la más absoluta de las miserias para poder rescatarlo desde ahí y hacerlo alcanzar nuevas cotas de perfección dentro de su campo. No hace tanto que estuve escribiendo esto mismo para referirme al Green Arrow que había perfilado Jeff Lemire para la Distinguida Competencia. El actual guionista de El Viejo Logan y La Extraordinaria Patrulla-X cogió a un Oliver Queen adormecido por una dirección editorial deplorable y lo despojó de todo cuanto tenía y creía conocer. Este Oliver abandonado a lo más básico de sus instintos y su carisma se veía obligado a reinventarse a sí mismo y a lo que le quedaba de su empresa para no sólo sobrevivir, sino contraatacar en una de las etapas más apasionantes de los últimos años para el Arquero Esmeralda.

 

Basta echar un vistazo a las colecciones que dirige ahora Lemire para ver que el mensaje ha calado en Marvel y que sus ideas han sido tomadas muy en serio por una editorial que planea recuperar el lustre y la fama de muchos de sus héroes más abandonados. Todavía falta un par de meses para que veamos a Benedict Cumberbatch juguetear con la magia, pero la Casa de las Ideas no puede esperar más y, tras una simpática introducción al mundo de Stephen, a Jason Aaron le toca entrar con la bola de demoliciones y tirar abajo todo lo que conocíamos y creíamos poder esperar del Doctor Extraño. Una estrategia que ya se puede considerar como clásica, pero que suele tener grandes resultados y que, en el caso del actual guionista de Star Wars, viene acompañada de un arco argumental de lo más suculento.

 

¿Quién quiere ser el primer al que le fría la salchicha?

 

La verdad es que no me esperaba el modo en que Panini nos ha presentado Los Últimos Días de la Magia. La primera mitad de este número, como ya lo fue el último cuarto del anterior, se dedica a recorrer el mundo de cabo a rabo a través de personajes nuevos y viejos de los que Aaron ha estado presentando en esta colección, mostrándonos como la llegada del Empirikul y de los cazadores de magos afectan a todo bicho viviente en Marvel. Para ello, la editorial le presta a este arco a una colorida galería de guionistas y dibujantes entre los que podemos ver a Gerry Duggan o Mike Perkins, entre otros. Así, en este número somos testigos de la suerte del Doctor Vudú, el Wu, el simpático Médico Místico (en español en el original) o el misterioso Mahatma Muerte. Los diversos guionistas aprovechan para contar una breve aventura del personaje que les ha tocado o para, y esto es más interesante, profundizar en el pasado de algunos de ellos, dejándonos ver algunos fragmentos muy golosos de la parte arcana de la Casa de las Ideas.

 

Doctor Extraño #7

Doctor Extraño #7

 

Volviendo a la trama principal, en este capítulo asistimos a la “definitiva” derrota de la magia. De hecho, de no ser por una ayuda en el último segundo que va a marcar la dirección de lo que queda de saga, aquí habría acabado la colección de Doctor Extraño y, ya de paso, las historias de muchos de los personajes mágicos marvelitas. Parece que el argumento a partir de ahora va a tener a Stephen escarbando en los lugares más insospechados a la caza de los últimos resquicios de magia verdadera. Esto, si no me equivoco, significará una nueva cura de humildad para el Hechicero Supremo y todo un entrenamiento a la hora de detectar y utilizar tipos de magia hasta ahora fuera del alcance del portador del Ojo de Agamotto. Por el momento tenemos a un Doctor Extraño completamente desprovisto de poderes y sólo ayudado por los conocimientos fruto de sus infinitas horas de estudio y por la inventiva que tantas otras veces le ha sacado de entre la espada y la pared. Toca ver renacer al doctor. Sólo esperemos que su canto del fénix llegue a tiempo.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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