La Visión #1

La Visión #1: Enredos familiares

La Visión #1No son robots. Lo he mirado en internet

 

Pues nada, que ya está aquí La Visión, la serie con la que Tom King y Gabriel Hernández Walta se han coronado como los grandes prestidigitadores dela primera fase del Nuevo Universo Marvel. ¿Su secreto? Huir de los superheroico para centrarse en lo mundano (bueno, todo lo humano que puedan ser cuatro sintezoides de piel roja) y tratar de explicarnos los problemas a los que se enfrentaría una familia así en un típico barrio residencial norteamericano. Si a eso le añades un par de gotas de intriga a lo Mujeres Desesperadas y algo de locura del estilo ‘puedes tratar de replicar la vida, pero no controlarla’ que nos enseñó a lo bestia Parque Jurásico, pues te queda una mezcla de lo más llamativa y, ciertamente, bastante interesante de leer.

 

Para quienes no leyerais la breve introducción al personaje que vimos hace unos meses como aperitivo tras las Secret Wars deberíais saber que Visión, cansado de su dolor por la Bruja Escarlata y de dejarse llevar por los sentimientos, directamente se los ha extirpado a sí mismo (lo que podría no ser una idea del todo suya a tenor de lo que hemos leído en la colección principal de Los Vengadores). Acto seguido, en un esfuerzo por integrarse en un mundo que desea proteger pero que no comprende del todo, ha derivado varias ondas cerebrales de su extensa base de datos hacia tres réplicas de sí mismo para crearse una familia a la que aprender a querer y con la que poder simular que tan sólo es un humano más.

 

Quédate dónde estás y no te haré daño

 

El problema, como decía al principio, es que uno no puede crear vida y echarse a dormir. Y del mismo modo, es imposible liberarse de la maldición de los sentimientos. Lo primero se le comenzará a ir de las manos muy pronto a Visión, con una mujer de armas tomar que no sólo estará dispuesta a hacer lo que sea por su familia, sino que también podrá mantener una doble vida que la corone como esposa perfecta (según los cánones americanos ojo, que igual habría que echarle un ojo a su papel estrictamente humano en este número) y a la vez la permita dar rienda suelta a sus más bajos instintos. Lo segundo se va cocinando a lo largo de todo este tomo hasta su gloriosa explosión final. King ha logrado aumentar la complejidad de uno de los personajes más queridos de los Vengadores hasta cotas insospechadas cuando su versión cinematográfica aún sigue en nuestra retina.

 

La Visión #1

La Visión #1

 

Y mientras que utiliza a la ‘desmelenada’ Virginia Visión para mostrarnos el carácter inevitable de la vida misma y cómo el contacto con nuestros semejantes es, más allá de las células y los circuitos, el detonante de las expresiones de afecto, odio, valor o terror, los jóvenes Viv y Vin le sirven al guionista como apoyo sobre el que cimentar las grandes preguntas de un ser que quiere sentirse humano en un mundo que aún no ha ampliado su definición de ese término. Los chavales de Visión parten con esa inocencia que tantas otras veces hemos visto en las novelas y el cine del robot que adquiere consciencia y se percata de las diferencias entre él mismo y quienes le rodean.

 

Lo arreglaremos todo por la mañana

 

Hay, sin embargo, un cierto halo de inhumanidad que nos impide que conectemos del todo con el personaje. Entendedme. No es que pretendiera poder ver a Visión como a un igual desde el minuto uno. No, tampoco es eso lo que se pretende ya que un cierto grado de separación es necesario para que la historia funcione. Todos debemos saber que Visión y su familia son distintos y que a partir de esa diferencia se construye la necesidad de encajar y de sentirse, si no iguales, al menos semejantes a nosotros. Pero lo cierto es que en ciertos momentos esta distancia parece quizás un tanto exagerada y sólo las pasionales acciones de Virginia, el más humano de los cuatro protagonistas de la historia, nos devuelven a la trama.

 

La Visión #1

La Visión #1

 

El dibujo de Hernández Walta es una pasada. Así, tal cual. Detallista cuando merece la pena serlo y simple cuando la escena lo requiere, el artista nos deja con una colección que no logro imaginar dibujada por otras manos (al menos en esta saga). Basta con comparar las imágenes que acompañan a este artículo, ver la paz que desprende el hecho rutinario (y no por ello menos metahumano) de la pareja adulta sobrevolando el barrio y la frialdad (pese a los colores) de las últimas viñetas en las que vemos a un Visión mucho más alejado de su parte humana de lo que jamás estuvo, incluso bajo el dominio de Ultrón.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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