Lobezno y La Patrulla-X

Lobezno y la Patrulla-X #34: Venganza absurda

Lobezno y La Patrulla-XMe gustaba más cuando Shaw estaba al mando

 

Ya está. Este es el último número que leeremos de Lobezno y la Patrulla-X durante bastante tiempo. A partir del mes que viene en las librerías encontraremos a Spider-Man y la Patrulla-X y, cuando lleguen las Secret Wars, ni eso. El cómic con el que Jason Aaron deslumbró hace tres años y con el que elevó a los mutantes hacia nuevas cotas de excelencia se ha ido apagando poco a poco y, tras una primera etapa brillante y una segunda que fue de menos a más, Marvel ha dejado marchitar esta flor para centrarse en otros proyectos más cercanos a sus actuales planes cinematográficos. Así, mientras en el bando muti sólo nos queda el imperturbable Bendis con sus estupendas Imposible y Nueva Patrulla-X como grandes caballos de batalla (X-Force, X-Men, X-Factor… van muy a la zaga) a los Inhumanos y a los Guardianes les crecen series como setas.

 

Pero me estoy desviando. Ya he comentado en anteriores ocasiones como a Jason Latour le legaron una serie con fecha de caducidad y cómo el tipo decidió esforzarse lo mínimo con una trama que reciclaba elementos del pasado (y del futuro) y que desvirtuaba a los personajes que con tanto mimo Aaron había ido haciendo crecer a la sombra de Logan en el Instituto Jean Grey. Pues bien, Latour decidió que su despedida de esta serie sería sonada y para ello no provocó un evento llamativo ni trajo de la muerte a ningún elfo azul, no, para ello decidió que se despediría de Lobezno y la Patrulla-X en el penúltimo número de la serie, el que hablaba de la muerte de Lobezno, dejando a Marvel en bragas a la hora de buscar a quien escribiera el cómic que había de enlazar esta serie con su sucesora. La venganza absurda de un hombre extraño.

 

¡Ése es un monstruo que ni siquiera yo querría revivir!

 

O no tan absurda, porque la verdad es que es un tanto lamentable que el número que cierra esta serie no sea nada más que su cruce con el evento más chorra de Marvel de las últimas décadas. Axis, que ha sonrojado a propios y extraños y que quedará como mácula dentro de la estupenda carrera de Rick Remender, sirve de excusa para un cómic que no aporta absolutamente nada a la historia de los personajes que lo protagonizan (salvo que los efectos de la inversión sean permanentes en alguno de ellos). Queda por saber si este tie-in se debe a la marcha de Latour o si al escritor le dijeron que tenía que escribirlo y esta fue la gota que colmó el vaso. En cualquiera de los dos casos… Menuda despedida.

 

Lobezno y La Patrulla-X

Lobezno y La Patrulla-X #34

 

Frank Tieri, otro de los guionistas a los que Marvel recurre en caso de emergencia, es el encargado de escribir una historia en la que Quentin Quire se nos ha vuelto tranquilo y responsable mientras que Tormenta se abandona a la mala vida. Tampoco es que haya mucho más. Unos cuantos platos rotos, alguna nariz sangrante y un Quire en entredicho dentro de un club que le acepta a regañadientes mientras Ororo vuela en mitad de la noche a encontrarse con el final del crossover de la vergüenza. Los dibujos del catalán Jorge Fornés, tampoco es que ayuden demasiado en un último número bastante más que olvidable de una serie que hace cierto el conocido dicho de “quién te ha visto y quién te ve”.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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