Thanos: Infinito

Thanos. Infinito: El oscuro pasajero

Thanos: InfinitoLo someteremos a toda prueba genética existente

 

Allá por 2008, en pleno auge de Dexter en España, me leí El Oscuro Pasajero (la primera de las novelas en que se basa la recién finalizada serie). El título hacía referencia a ese “otro yo” oscuro y siniestro que impelía al protagonista a cometer atroces asesinatos al amparo de la noche en las calurosas calles de Miami. Las novelas, pobre reflejo sobre el papel (por una vez) de la apabullante interpretación de Michael C. Hall en las primeras temporadas, pasaron de largo por mi vida, pero quedó el poso del interés que suscitó en mi la continua conversación del psicópata con la fuerza imparable que le lleva una y otra vez al asesinato.

 

No sé si Jason Aaron leería el libro de Jeff Lindsay o si escribiría el guión de Thanos Rising (como se titula esta serie en América) motivado por los múltiples ejemplos cinematográficos que existen de los asesinos en serie. Lo cierto es que el guionista de Lobezno y la Patrulla-X plantea en esta miniserie un relato que ahonda con bastantes similitudes en esa relación entre el asesino y la fuerza motriz que lo guía que ya veíamos en las historias de Dexter Morgan.

 

Aunque Panini lo patrocina como un preludio a Infinito, este relato terminó de contarse en octubre en Estados Unidos (Infinito finalizó su publicación en noviembre de este mismo año) y es más un spin-off del crossover con carácter biográfico que un preludio al uso. Por más que la historia se localice décadas antes de los sucesos del cómic de Jonathan Hickman. No sólo eso, sino que Thanos: Infinito funciona a las mil maravillas como historia independiente y le hace un enorme favor a un personaje que siempre ha despertado el terror de los humanos marvelitas y que ha cobrado especial relevancia a raíz de la famosa secuencia final de Los Vengadores de Joss Whedon.

 

Soy ese dios. Ahora y para siempre

No hay superhéroes en Thanos: Infinito. No tienen cabida en lo que podría calificarse de diario intimista de un terrorista psicópata. En este tomo nos encontramos únicamente a Thanos una y otra vez, en diversos puntos de su alargada existencia, mientras iba creciendo en su interior la locura que acabaría por consumir tanto a sus compatriotas como a cientos de otras víctimas a lo largo y ancho de la galaxia.

Thanos: Infinito

Jason Aaron vuelve a demostrar sus excelentes dotes como narrador de historias y su enorme polivalencia, que le permite alternar su trabajo en esta serie con el de la cómica cabecera del Instituto Jean Grey. A su lado, el italiano Simone Bianchi derrocha talento tanto en las portadas (alguna de ellas francamente excelente) como en el diseño interior de cómic, realista unas veces y desfigurado cuando le conviene que así sea el dibujo que da forma a los personajes.

¿Queréis tres razones por las que merece la pena hacerse con este cómic? Ahí van:

1. Es una historia autoconclusiva. No supone comenzar una colección más ni obliga a comprar otros cómics para completarla.

2. En apenas 120 páginas nos mete en la mente del villano que nos las va a hacer pasar canutas en el cine a partir de este verano con Los Guardianes de la Galaxia.

3. Por apenas 11 eurillos tenéis apañado el perfecto regalo de Navidades para el friki de Marvel Comics.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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