The Ghost in the Shell

The Ghost in the Shell: Tecno-filosofía de bolsillo

The Ghost in the ShellHemos hecho un trato con el Caramono para barrer a esa banda de cabrones

 

Conocí a la Mayor Motoko Kusanagi en mi época universitaria. De entre todas las cosas que me fue prestando Luis Olmedo para construir la base del aficionado a los cómics que soy hoy en día (qué fino me ha quedado lo de frikazo), pocas me llegaron tan cuidadas y con tanto pre-aviso como la serie de anime de Ghost in the Shell. Primero vi el fabuloso tema de apertura, la cabecera vamos, con música de Yōko Kanno (菅野よう子 para los amigos), Inner Universe me prometía una serie completamente distinta a todo lo que había visto hasta ese momento. Y así fue, la saga del Hombre que Ríe (primera temporada de The Stand Alone Complex) me presentó a una sociedad futurista que, al contrario de todas las que había visto hasta el momento, me inquietaba más que ilusionarme. Con la fusión entre hombre y máquina en su punto álgido, la práctica totalidad del ser humano sería capaz de ser replicada por medio de máquinas y procesadores. Esto llevaba consigo, por ejemplo, la posibilidad de que cualquiera, con la habilidad necesaria claro, hackease tu cerebro y te obligase a actuar en contra de tu voluntad y aquello me aterraba.

 

Ahora, muchos años después de mi fallido intento de abrir animales en canal, Paramount, Dreamworks y un puñado de productoras chino-japonesas se lían la manta a la cabeza para llevar la historia de Kusanagi y su equipo a la gran pantalla y a los términos de la acción real. El filme, un auténtico y estrepitoso fracaso en taquilla, nos habla de los primeros años de una mujer que duda acerca de su propia humanidad al frente de un equipo de élite encargado de perseguir y liquidar a ciberterroristas en una época en la que la red de redes lo es todo para el día a día de humanos y cíborgs. Con este panorama, Planeta Cómic se apunta a la reedición del manga en el que se basa la película y que publicó por vez primera Masamune Shirow allá por 1991.

 

Desde la perspectiva cuántica, vuestra existencia es incierta

 

No existe un camino obligado para acercarse a esta colección de experiencias y es por eso que poco importa que hayas visto la película antes o después de leer el cómic y éste de manera anterior o posterior al visionado de la serie y las películas de anime. Ocurre que esta es una de esas veces que cada obra se complementa con el resto y cuenta algo que las demás apenas tocaban. Así, el filme es el más serio y simplón, pero aporta la existencia de los rebeldes anti-tecnología, que apenas sí se mencionaban en Stand Alone Complex y no aparecen en el manga que nos ocupa hoy. El cómic, por su parte, aprovecha el papel impreso para ofrecer la visión más filosófica del conjunto. Shirow, un auténtico genio y un verdadero loco, no sólo cuenta la historia, sino que rellena los huecos entre viñetas con mil y una anotaciones en las que trata de explicar el fundamento científico de todo cuanto dibuja o escribe. Se trata, pues, el Ghost in the Shell de Planeta, de un compendio filosófico-científico en el que el autor trata de percibir hacia dónde nos llevará la gran revolución científico-técnica de la actualidad.

 

The Ghost in the Shell

The Ghost in the Shell

 

Pero todo será mejor si entre medias podemos poner secuencias de tiros y mucha, muchísima política mezclada con una visión ciertamente pesimista del mundo. Se da por supuesta una III Guerra Mundial (y hasta una cuarta…) y, como ya veíamos que nos contaban en la recientemente estrenada Incorporated, la humanidad cae en manos de las grandes corporaciones, dejando a los gobiernos un papel casi secundario de mantenedores de la paz de puertas para dentro de cada una de las cada vez menos nítidas naciones. The Ghost in the Shell se puede leer sólo por el placer de su lectura y por lo inmersivo de sus tramas, pero gana enteros cuando uno hace el esfuerzo de ir más allá y ver todo lo que Shirow Masamune tenía en la cabeza hace ahora dos décadas y media.

 

No se enfade demasiado o le subirá la tensión

 

No se puede hablar de esta nueva edición del clásico (en la lujosa colección de Trazado) sin mencionar la polémica que la acompaña y que tanto ruido ha hecho por las redes sociales. Efectivamente, The Ghost in the Shell consta ahora de unas cuantas páginas menos para ahorrar a nuestros sensibles ojos las peligrosas escenas de sexo lésbico con que se regalaba uno de los capítulos del manga original. Lo cierto es que, como suele ocurrir, todos (los que se quejan y los que no) tienen razón. Veamos: en sus inicios Ghost in the Shell se comercializó por todo el mundo de forma íntegra sin mayor problema (ni, por desgracia, mayor repercusión), pero cuando, años después la obra volvió al candelero por los rumores de un filme y otras noticias relacionadas, los delicados editores de Estados Unidos decidieron que el manga, tal y como estaba, no se podía poner al alcance de los tiernos infantes de su país. Así que se acordó (con la aprobación de el propio autor, esto es importante) eliminar tan funestas escenas. El pobre de Shirow, temeroso de que algún otro occidental gilip*%& se pusiera pesado, decidió que la versión estadounidense sería la que se vendería en todo Occidente y llegó a redibujar parte de las viñetas para ocultar cualquier posible referencia a relaciones de las que sientan mal a los de los autobuses naranjas.

 

The Ghost in the Shell

The Ghost in the Shell

 

Lo más probable es que Planeta haya tenido aquí las manos atadas en cuanto a la opción de reutilizar su anterior edición o tirar de la nueva, pero la verdad es que resulta lamentable perder parte del espíritu original de la obra (aunque sea una parte ínfima) por culpa de unos cuantos meapilas. Y es que, aunque recientemente Masamune ha negado querer enviar ninguna clase de mensaje con dicha escena, lo cierto es que Motoko es uno de esos personajes femeninos con tal fuerza que se convierten en icónicos y en un ejemplo en muchos aspectos tanto para los lectores como para otros artistas comprometidos con la igualdad. La idea de liberar sexualmente al personaje desde el principio de la obra y en contra de lo que había en aquella época en el mercado tiene un enorme poder por sí sola y también ha servido de inspiración a muchos artistas más tarde. Planeta podría haber incluido esas páginas como un extra al final del cómic, por ejemplo, opero esta era claramente la opción más fácil.

 

Con todo, The Ghost in the Shell es un manga necesario en la biblioteca de todo buen amante de la ciencia ficción. Es brutal el número de manifestaciones artísticas que se han visto influenciadas a posteriori por la obra de Shirow. Se trata, sin duda alguna, de un digno integrante de la colección Trazado de la editorial en España.

 

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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