Transformers: Robots in Disguise #2

Transformers. Robots in Disguise #2: Democráticamente hablando

Transformers: Robots in Disguise #2Tú eres el conquistador… tú eres el escogido…

 

Parece que los segundos tomos de las nuevas colecciones de Transformers vienen a derribar cualquier prejuicio que uno pudiera tener acerca de estos tipos metalizados. Si hace cosa de un mes caía rendido a los pies de la enorme serie que ha construido James Roberts en el espacio exterior, hoy he de aplaudir sin remilgos la extraordinaria subida de nivel que se pega la colección especular de John Barber en el renacido planeta de Cybertron.

 

Robots in Disguise se nos presenta en esta ocasión con un tomo mucho más entregado a la violencia y en el que asistiremos a importantes revelaciones que van a decidir el futuro próximo no sólo de esta colección, sin o que puede que también de la de los viajeros de la Luz Perdida. Barber, en lugar de revisar una a una las psiques de los personajes de la trama, se centra en los dirigentes de cada facción para poner sobre la mesa tres maneras de ver la vida y de gobernar que no nos son para nada ajenas y que vienen muy a cuento ahora que se acercan las elecciones generales aquí en España.

 

No siempre queda claro quiénes son nuestro aliados

 

Bumblebee representa en este cómic al gobernante débil que necesita pactar para mantener el poder y que no duda en mirar a otro lado cuando uno de los suyos se extralimita en sus funciones, pero que pese a todo, mira por el bien de quienes gobierna… bueno, casi de todos. Enfrentado a él está Starscream, el que quiere el poder por el poder, el que tergiversa las palabras del contrario y usa las desgracias ajenas en beneficio propio y de su carrera, el Decepticon representa a esa generación de políticos a los que poco o nada les ha importado el pueblo para el que gobernaban y mucho lo bien que se vivía viendo al populacho desde las alturas. A Starscream le interesa caerle bien al máximo número de votantes, sin importar demasiado lo que tenga que prometerle a cada uno. Por último está Metalhawk, el clavo, el del centro, el que mira por los demás, el que no nació en la “casta” y busca una solución que pueda contentar a dos facciones enfrentadas y a una tercera en discordia que tiene mucho que perder, pero que no dispone de la voz suficiente ni de la experiencia necesaria para que ninguno de los que han de elegirle lo tome en serio.

 

Transformers: Robots in Disguise #2

Transformers: Robots in Disguise #2

 

Quienes hayáis llegado hasta aquí os habéis hecho una imagen mental de lo que tenemos aquí montado, que no difiere mucho de lo que hay hoy en día no sólo en la Península, sino en muchas otras partes del mundo (no olvidemos que este cómic es norteamericano, donde dos partidos se disputan el poder y las terceras voces no son siquiera tenidas en consideración). Barber hace un análisis muy inteligente de la situación política internacional reduciéndola a tres supuestos llevados al extremo entre los que cabe casi cualquiera de las posiciones actuales en esta materia. Y lo hace en un cómic destinado a adolescentes y tipos como tú y como yo que pueden saber (o no) de política, pero que entienden bien el conflicto al que se enfrentan los Transformers que, enfrentados a la libertad de elección, se decantan por la defensa violenta de las ideas de cada uno.

 

Jamás quise una guerra, jamás quise luchar

 

Me encanta y me parece digno de aplauso, en serio. Barber podía haberse limitado a vendernos un cómic de robots gigantes repartiendo estopa y en lugar de eso los humaniza hasta tal punto que somos incapaces de verlos de otra manera que no sea como compañeros y colegas o como rivales y enemigos. Y lo hace por medio de un tomo que destila tensión por los cuatro costados. Al gobierno provisional de Bumblebee no hacen más que aparecerle fuegos que no llega a apagar del todo. A la desaparición de la nave con motor temporal del anterior número y la pérdida de los Aerialbots, los dinobots e Ironhide se vienen a sumar en este número la aparición de un Metrotitán que porta un extraño mensaje y el regreso de uno de los peores enemigos de los Autobots: Megatron.

 

Transformers: Robots in Disguise #2

Transformers: Robots in Disguise #2

 

Este es, para mí, el único pero del tebeo. Una de las cosas que más me fascinan de estas nuevas series ha sido su independencia de los dos grandes personajes de cada bando. Optimus Prime y Megatron han permanecido olvidados y aparentemente muertos tras los sucesos de Transformers: Renacimiento y nadie los ha echado excesivamente en falta. Rodimus y el resto de los personajes de More Than Meets The Eye funcionan como una máquina perfectamente engrasada por sí solos y, hasta ahora, la terna de politicastros de esta colección junto a los personajes en la sombra como Prowl, BlurrIronhide han llevado muy bien el peso de la trama de Cybertron. La vuelta del gran villano Decepticon supone un regreso a antiguas estructuras y no estoy muy seguro de a dónde nos puede conducir eso.

 

En el apartado artístico tenemos, de nuevo, un cómic sobresaliente. El arte de Andrew Griffith, Brendan Cahill y Guido Guidi alcanza nuevas cotas de perfección y nos deja con algunas imágenes apabullantes, como las que adornan este artículo o la que podéis ver en la portada de La Noche Americana. Planeta DeAgostini redondea el resultado con una nueva galería de extras que esta vez no sólo se compone de portadas oficiales y alternativas, sino también de ejemplos de guión y bocetos de algunas de la páginas del cómic.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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