Pixar

Pixar: Compartiendo momentos estelares (II)

Si en la primera parte de nuestro recorrido vimos como Pixar se abrió camino en el mundo de la animación, ahora vemos como se mantiene a la vanguardia cosechando éxitos con sus, hasta ahora, seis últimos films. Todo ello de la mano de nuevos personajes como Rayo McQueen, Wall-e, Remy o Carl y otros no tan nuevos como Woody, Buzz Lightyear y su tropa de juguetes.

 

En cuanto a la parte técnica y visual, veremos cómo Pixar pasa de detallar todos y cada uno de los pelos de Sully en Monstruos S.A. a darle personalidad y movimiento propio a los coches; se explorarán nuevos lugares como el universo, demostrando que éste puede impresionar igual que el océano de Buscando a Nemo; o se crearán nuevas sensaciones, como el del apetito gracias a la presentación de los platos de Ratatouille.

 

Como sabemos, no solo prima la parte de innovación tecnológica, sino que Pixar también innova en cuanto a tramas y personajes, los cuales nos guiarán por las diferentes historias. Encontramos a protagonistas que nunca pensamos que podrían tener alma y personalidad, como los coches, o a un Carl entrado en años que nos demuestra que nunca es tarde para cumplir un sueño o lanzarse a la aventura.

 

Cars (2006) – El trueno siempre llega después del rayo ¡Ka-chow!

 

Rayo McQueen es un coche de carreras cuyo sueño es convertirse en el campeón de la Copa Pistón. Todo se tuerce cuando, en su viaje hacia el campeonato comete un error y acaba perdido en la Ruta 66. En este accidental desvío aprenderá a dejar de lado su arrogancia y a valorar que la fama no lo es todo con la ayuda de los habitantes de un pequeño pueblo llamado Radiator Springs: Sally, Doc Hudson y Mater.

 

Cars

 

La historia nació de la mente de Lasseter, pues su otra pasión aparte del cine siempre fue el motor. El porqué de incluir justamente esa zona y la historia de un pueblo abandonado se debió al documental Divided Highways, el cual hablaba de la autopista interestatal y de cómo muchas pequeñas ciudades habían caído en el olvido. Después de su visionado, a Lasseter solo le faltaba un viaje con su familia de dos meses por todas las autopistas para decidir cuál iba a ser el tema central del proyecto: la fama y el éxito es algo importante, pero no se disfruta sino tienes a tu familia y amigos cerca para celebrarlo.

 

Lasseter, junto con otros miembros del equipo de producción, volaron a Oklahoma y se adentraron durante 9 días en la ruta 66 para experimentar, de la mano de Michael Wallis (autor del libro The Mother Road en el cual se basa el film), qué es lo que hacía tan especial esa ruta. El equipo intentó capturar en ese viaje las texturas y colores que caracterizaban el lugar. Se hicieron estudios detallados sobre las nubes y rocas que aparecían en el camino y pasaron días empapándose de la gente del lugar, de sus experiencias en la peluquería, o restaurantes. Cualquier lugar era adecuado para su misión.

 

Ya tenían el paisaje, pero ahora tocaba lo más arduo, la creación y caricaturización de todos los personajes. Lasseter quería que fueran lo más reales posible, había que cuidar hasta el más mínimo detalle, empezando por el lápiz y el papel hasta su animación posterior. El acero debía parecer acero, tenían que dar la sensación de que pesaban (pues su peso real es de 1.500/2000 kg). Debido a la rigidez de los materiales, hubo que echar mano de la imaginería para darles movimiento, expresión y personalidad, para que pudieran tener detalles del ser humano o arranques animales (como cuando Mater se desliza por el campo como si fuera un león africano).

 

Por su parte, la banda sonora, de la mano de Randy Newman, reflejó ambos mundos. Todo va a cámara lenta en Radiator, Newman utiliza una combinación de bluegrass, jazz y música americana para aderezar la atmósfera de Radiator. Por el contrario, el mundo de Rayo McQueen está impregnado de rock and roll. 110 instrumentos participaron en una de las mejores bandas sonoras de su carrera. Aquí tenéis el producto final de todo lo expuesto.

 

 

Ratatouille (2007) – Cualquiera puede cocinar

 

Remy es una rata con un olfato esquisito y cuyo sueño es convertirse en un gran chef, a pesar de la oposición de su familia y del evidente problema que supone ser una rata en un mundo que detesta a los roedores. Encontrará su oportunidad en un famoso restaurante en el que conoce a Linguini, un cocinero con el que se compincha. La pasión de Remy por cocinar le hará olvidar el peligro de infiltrarse como chef polizón en este lujoso restaurante.

 

Con esta premisa, Pixar, de la mano de Brad Bird, inserta una nueva moraleja: el perseguir un sueño cueste lo que cueste. El cineasta afirmaba: “Creo que todos tenemos sueños imposibles y que hacemos lo que podemos para hacerlos realidad. Pero el sueño de Remy es sin lugar a dudas el más descabellado de todos“. Además, para Bird era la oportunidad de introducir una especie de comedia física a lo Buster Keaton (slapstick) y combinarla con giros y cambios –como el ir desde el suspense a la comedia en poco tiempo–.

 

Ratatouille

 

Para la realización del film se consultó a chefs gourmet en EE.UU y Francia y los animadores asistieron a clases de cocina para comprender su funcionamiento. Chefs como Thomas Keller y Michael Warch dejaron que el equipo entrase en sus cocinas y les ayudaron en la administración de sets y diseño preparando platos con arte, sombras, pinturas y efectos. Además, Lasseter y compañía no pararon de ver películas francesas para darles un mayor realismo expresivo a los personajes con el fin de que tuvieran un toque francés a la hora de hablar.

 

No se quedaron ahí, sino que en el estudio se rodearon de jaulas con estos animales para aprender sus ademanes y comportamiento. Se encontraron con la dificultad de que las caras de las ratas no podían ser filmadas desde todos los ángulos debido a su morro alargado y a que la boca casi no se ve, por lo que hubo que utilizar 160 controles individuales que reproducían las expresiones en la cara de Remy. Había que conseguir que estos animales resultaran sociables, agradables, algo poco visto hasta el momento. También había que plantearse cómo se movían para luego preguntarse: ¿Cómo cogería una rata una chuchara o una sartén?

 

El pelo de Linguini fue otro elemento clave en el film, pues funcionaba a modo de joystick para que Remy controlase sus movimientos a la hora de cocinar. Aquí se volvió a la técnica utilizada en Monstruos S.A. y también se puso en práctica en el caso de las ratas. En la realidad, estos roedores tienen medio millón de pelos, pero los de Pixar tuvieron que conformarse con detallar 30.000 en cada una de ellas (una cantidad nada despreciable). A esto habría que añadirle que cada una tenía su propia paleta de colores para resultar interesantes y atractivas (el pelo de Remy es morado, amarillo y verde, pero enmascarado en una bonita tonalidad azul, por ejemplo). Como se puede ver, detalles y más detalles consiguieron que Ratatouille le diera a Pixar otro Oscar a Mejor Película de Animación en 2007 y un Globo de Oro en 2008.

 

 

Wall-e (2008) – ¿Wall-e? ¡¿Eva?!

 

¿Qué ocurriría si la Tierra tuviera que ser abandonada por la humanidad pero alguien se olvidase de apagar el último robot de limpieza? Wall-e es un robot que lleva siglos solo haciendo lo que mejor sabe y para lo que fue construido: limpiar. Todo cambiará cuando conoce a Eva, otro robot que acude a la Tierra en busca de vida para que el hombre pueda volver. Ralph Eggleston, el diseñador de producción recuerda: “Para perfilar el aspecto de esta película no pensamos en cómo iban a ser las cosas en el futuro. Era sobre cómo podría ser el futuro, una noción mucho más interesante“.

 

Influido por películas de ciencia ficción como Star Wars, Alien, Blade Runner o Encuentros en la Tercera Fase, Andrew Stanton quería sentirse de nuevo sumergido en el espacio. Para su preparación, el equipo visitó plantas de reciclado con el fin de observar a las trituradoras de basura, se estudiaron robots de verdad y se visionaron un gran número de películas mudas para captar el lenguaje cinematográfico. La fotografía también pretendía añadir credibilidad: el director Jeremy Lasky reunió influencias de películas de los años 60 y 70 y se realizaron ajustes y mejoras para que las cámaras se pareciesen más a las Panavision de 70mm que se utilizaban por aquel entonces.

 

Wall-e

 

Fue la producción más compleja a la que se había enfrentado Pixar: se incluyeron imágenes reales, se analizaron ciudades como Chernobil y Sofía para recrear el mundo en ruinas; colores, texturas y luces fueron minuciosamente elegidos para crear una atmósfera perfecta en cada momento. Así, cuando Wall-e le enseña los objetos que ha ido coleccionando a Eva, todas las luces se encienden para crear un ambiente acogedor.

 

Lo más característico de este film fueron los sonidos. Se contó con la colaboración de Ben Burtt (creador del sonido del látigo de Indiana Jones, el siseo del Alien o la voz de R2-D2). El desafío era crear voces robotizadas que no parecieran humanas, pero que estuvieran dotadas de calidez y cercanía para el público. Para ello se crearon archivos de audio, se dividía la voz en componentes y estos se estiraban y moldeaban –se alargaba o acortaba una vocal, se subía o bajaba el tono, se acercaban mucho dos sonidos, etc.– es decir, cosas que no pudieran hacer las cuerdas vocales humanas. Para el resto de sonidos se creó una biblioteca de 2.400 archivos y se necesitaron muchos recursos: para el sonido de la cucaracha que acompaña a Wall-e se grabó el sonido que hacen las esposas al abrirse y cerrarse; para el sonido del vuelo de Eva, Burtt grabó a un avión teledirigido mientras pasaba por encima suyo; y un motor de un biplano de los años 30 le dio el sonido a los movimientos de Wall-e, por poner algunos ejemplos.

 

Todos estos detalles crearon un ambiente perfecto en el que se enmarcaba una gran historia: Wall-e podía dejar de lado su soledad gracias a su encuentro con Eva, su idilio era lo mejor que le podía haber pasado. Stanton aseguró que en este film quiso dejar salir su lado romántico con el infinito universo como telón de fondo. El punto clave de esta historia de amor son las canciones e imágenes de la película Hello Dolly (1969), la cual ayudó a perfilar la personalidad de Wall-e. De hecho, la única cinta que tiene Wall-e es la de ese film, la causante de que albergue todo ese sentimentalismo. Pero para sentimentalismo, esta secuencia, una de las más enternecedoras del film.

 

 

Up (2009)– ¡Pero es que es un perro hablador!

 

Carl Fredricksen es un vendedor de globos de 78 años que acaba de perder lo que más quería en el mundo: a su esposa Ellie. Un día decide cumplir el sueño de su difunta mujer, viajar a las Cataratas del Paraíso de Sudamérica y vivir una nueva aventura; pero sin dejar su casa, en la cual ha vivido y experimentado muchísimos momentos junto a ella. En su intento por escapar atando miles de globos a su vivienda se llevará a Russell, un explorador de 8 años que estaba en su porche en el momento del despegue.

 

Pete Docter, su creador, decidió que después de Monstruos S.A. tocaba centrarse en su experiencia vital. La idea surgió de uno de esos días en los que a uno le gustaría aislarse del mundo por un tiempo. ¿La vía de escape? Una casa con globos. Y todo desde el punto de vista de un personaje entrado ya en años, pues el equipo pensó que las personas de mayor edad podían contar historias maravillosas. De hecho, Joe Grant –el creador de la reina en Blancanieves y los siete enanitos– fue una fuente de inspiración para Docter y éste quiso incluirle en la dedicatoria final: “A los verdaderos Carl y Ellie Fredricksen, que nos inspiraron para crear nuestras propios libros de aventuras“.

 

Up

 

Para preparar Up, el equipo inició una expedición cuyo fin era adentrarse en aquellas tierras desconocidas que luego pretendían incluir en el film. Decidieron ir a las selvas de Sudamérica para descubrir su propia aventura y acabaron en las mesetas de los Tepuy (especialmente abruptas); solo una de ellas se podía escalar y, claramente, lo intentaron. El Salto del Ángel de Venezuela fue el que inspiró las Cataratas del Paraíso de la película. Para la vegetación utilizada en el film también se tuvo en cuenta la que se encontraron durante el viaje, como árboles Bonnetia, plantas Stegolepis o las hermosas flores rosas que brotaban de piedras negras.

 

A diferencia de sus anteriores proyectos, los realizadores decidieron que en Up se aportaría un enfoque simplificado o minimalista. Además, querían caricaturizar los personajes para que el público pudiera identificarse y que la película no resultase realista, sino tangible. Las figuras de Carl y Rusell se redujeron a un cuadrado y un círculo. El cuadrado simbolizaba el pasado, el círculo el futuro. Carl era el primer personaje que pasaba de la infancia a la vejez, de ahí que de niño fuera un círculo y luego se fuera convirtiendo en un cuadrado.

 

Los colores también tuvieron un papel protagonista. Se puede observar que cuando Ellie está viva, la paleta está saturada, llena de vida, pero cuando muere, los colores se diluyen. Además se dio un color para simbolizar a Ellie: el magenta, presente en los cielos y flores del film. Se puede apreciar cómo no vuelve a haber color en la vida de Carl hasta que irrumpe Russell en ella y cómo cada una de las incorporaciones de nuevos personajes consigue que la paleta vaya enriqueciéndose. En definitiva, colores, texturas, simplicidad e iluminación, entre otros. El equipo se encontró con problemas de todo tipo –como la ardua tarea de darle expresión a la cara de Carl–, pero salió airoso. Por ello, no es de extrañar que Up se hiciera acreedora de cinco nominaciones –siendo la segunda cinta animada nominada a Mejor Película después de La Bella y la Bestia– y consiguiera dos Oscar a Mejor Película de Animación y Mejor Banda Sonora.

 

 

Toy Story 3 (2010) – Aquí estaremos siempre para él

 

Andy ha crecido, se prepara para ir a la universidad y su madre le ayuda a empaquetar todas las cosas que necesita. Sus juguetes de toda la vida ya no tienen cabida en su viaje, por lo que Woody y Buzz, junto con el resto de la tropa, empezarán a preocuparse por su futuro. Pero sus aventuras solo están a punto de empezar; la guardería Sunnyside y muchos niños con ganas de jugar les espera.

 

Al elenco de personajes ya conocidos, habría que añadir nuevas incorporaciones como Lotso Abracitos (toda una doble personalidad), Ken (un soltero de oro que vive en una mansión), Pulpi (un divertido pulpo morado) o Grandullón (el bebé que pide a gritos que se le cuide a pesar de ser el más grande de todos los juguetes), entre muchos otros. Cabría destacar entre los personajes secundarios, la relación entre Barbie y Ken, que funciona como hilo conductor a lo largo del film igual que en Toy Story 2 lo fue el gag de la Guerra de las Galaxias con la persecución y la lucha entre Zurg y el otro Buzz Lightyear.

 

Toy Story 3

 

24 horas diarias durante tres años, ese es el tiempo literal que estuvieron los 100 ordenadores de Pixar trabajando para sacar a flote Toy Story 3. Las películas son cada vez más ambiciosas y la tecnología es prácticamente la protagonista en esta tercera parte de la saga de juguetes más famosa de la historia. Era imprescindible que el movimiento y comportamiento de los personajes fuera similar al de entregas anteriores, los de Pixar no querían que las mejoras tecnológicas les hicieran más flexibles y sofisticados, querían mantener la esencia de Woody y Buzz.

 

Uno de los retos del film fue animar al osito de peluche Lotso, pues hasta entonces nunca habían animado a un personaje sin huesos. Estudiaron como se comprimía, cuáles eran sus movimientos y qué materiales se utilizaban. Mucha gente les cedió peluches viejos para que estudiasen los pliegues que se les formaban con el paso del tiempo. Las arrugas y el relleno del oso fueron claves para conseguir que sus movimientos y comportamiento resultaran reales.

 

Otra tarea que los realizadores tuvieron que afrontar fue la de mejorar tecnológicamente a los personajes humanos para que hubiera más contraste entre juguetes y personas (cosa que no se consiguió en Toy Story y Toy Story 2 debido a los límites de aquella época). Muchos de los animadores observaron a sus hijos, tanto niños como adolescentes, para darle ese toque de realismo necesario.

 

 

Cars 2 (2011) – Lo llamo “el golpe que le di una vez a mi amigo Luigi sin querer”

 

Rayo McQueen se embarca esta vez en un viaje junto a su amigo Mate para participar en el primer Campeonato Mundial en el que se decidirá cuál es el coche más rápido del mundo. La primera parada del campeonato es Tokio. Una vez allí, Mate se convertirá en un espía al verse involucrado en un caso de espionaje internacional, que le llevará a París y a Londres. Más tarde viajarán a Italia con el fin de disputar el famoso campeonato.

 

Cars 2

 

Cars 2 fue uno de los proyectos más complejos de Pixar: un viaje alrededor del mundo con una gran cantidad de escenarios, de coches y de sonidos. El gran reto en esta segunda película fue la construcción de todos los automóviles que salen a lo largo del metraje, pues eran cientos y de diferentes marcas. Se tuvieron que comprar todas las licencias para reproducir hasta sus últimos detalles. De este modo se pudieron ver versiones muy conseguidas de coches como un Fiat 500, un Porsche 911 Turbo S o un Aston Martin. En cuanto a los sonidos o efectos sonoros utilizados en el film, los de Pixar tuvieron que conseguir todos los coches que querían incorporar en la película y grabar su sonido uno a uno, tanto cuando aceleraban como frenaban o sus ruidos internos. Por otro lado, la BSO utilizada, de la mano de Michael Giacchino, se inspiró en el rock surfer de los 70, perfecta según el compositor para las películas de espías.

 

Pero no solo se quedaron en los sonidos, el equipo creativo tuvo que ver otras películas como las últimas entregas de James Bond o la saga Bourne para recrear las escenas de persecución y de carreras. Además, para las localizaciones se fue incluso al GP de Mónaco y se estudió su naturaleza. Los animadores recibieron clases de conducción y fueron al circuito, donde condujeron dos tipos de coches para luego poder animar a los personajes lo más fielmente posible. Había que trasladar la sensación del peso real de los automóviles (de 3000 a 5000 kilos) a la pantalla.

 

 

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