Las Espadas de Cristal

Las Espadas de Cristal: Narrativamente hablando

Las Espadas de Cristal«Cuando sea mayor volveré para arrancarte de la roca«

 

Llevaba tiempo queriendo tener el suficiente rato libre como para leer con calma la historia que han venido tejiendo desde 2009 Sylviane Corgiat (guión) y Laura Zuccheri (dibujo). El argumento de Las Espadas de Cristal tiene solera, pero es de esos que siempre gusta leer y el dibujo, tan cercano al estilo Ghibli convertía a este álbum en un imprescindible para cualquier biblioteca que se precie. De su análisis tranquilo extraigo tres lecturas con las que creo que podrían coincidir muchos de los que, como yo, se hayan visto atraídos por el fulgor de las cuatro espadas mágicas de este mundo de fantasía.

 

La primera de ellas es un canto de alabanza a la imaginación de estas dos artistas. De la mente de Corgiat y Zuccheri nace un mundo maravilloso lleno de criaturas sorprendentes y gigantescas ciudades laberínticas. La narración de Sylviane y el dibujo de Laura nos sumergen en unos escenarios que son difíciles de olvidar y que nos siguen mucho después de haberlos visitado. Tanto es así que ahora, con el libro cerrado a mi izquierda, comienzo a añorar sus desiertos, bosques y glaciares. Da gusto ver como en pleno siglo XXI seguimos siendo capaces de imaginar mundos, bestias e historias que se alimenten de nuestro pasado y nos ofrezcan algo nuevo a cambio. Las Espadas de Cristal tiene la extraña virtud de encerrar dentro de sí el germen de futuras historias que en manos de otros autores maravillarán a quienes, quizás, no hayan llegado a conocer ésta.

 

«¡De lo único que estoy segura es de que tienes el corazón seco!«

 

Frente a un caldo de cultivo tan prometedor se alza la barrera casi infranqueable de una narrativa renqueante. Corgiat alterna momentos ágiles y hermosos con otros mecánicos y poco naturales que afean lo que podría haber sido una obra redonda. En ocasiones las reacciones de Yama son difíciles de comprender y en otras se me antoja que a la historia le faltan escenas que expliquen actos y lapsos temporales. Quizás habría bastado (e igual existía y fue decisión editorial quitarlo, vete tú a saber) con un cierto número de splash pages (ilustraciones a doble página) y viñetas que denotaran el paso del tiempo para hacer el relato más fluido y menos rudo. O quizás sea que los personajes se resisten a expresarse con la naturalidad que les pegaría, pero lo cierto es que a los estupendos ladrillos que son las ideas que componen este álbum les falta la argamasa de una narración coherente que les soporte.

 

Las Espadas de Cristal

Las Espadas de Cristal

 

Pero aunque todo lo demás fallara (que no lo hace) el dibujo de Zuccheri no decepciona. A Yermo hemos de agradecerle que haya traído a nuestro país algunas historias tan bien escritas como la aún abierta PrometeoNiourk, pero casi aún más tenemos que darles gracias por haber puesto en nuestras manos tantos y tantos ejemplos de la mejor ilustración de la BD franco-belga: Las Crónicas de Excálibur, Los Druidas e incluso la colección de relatos cortos Elfos nos han iluminado con algunos ejemplos del mejor dibujo europeo. Las Espadas de Cristal es otro ejemplo en este sentido. Zuccheri me deja sin palabras la mayor parte del tiempo mientras leo la historia y la disfruto a través de la vista. Su estilo bebe de lo mejor del estudio de animación nipón que mencionaba al principio y se mezcla con una imaginación propia tan desbordante como la de la guionista de la historia.

 

Quizás Las Espadas de Cristal no sea un ejemplo de cómic perfecto y sin aristas, pero contiene los suficientes detalles de calidad como para que yo ya esté pendiente de los próximos trabajos de sus dos autoras.

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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