Capitán América

Capitán América de Nick Spender. Capitán Anti-América: Todo es política

Sam Wilson: Capitán AméricaSi nunca has leído al Capitán América, te parece un personaje soso o no te ha interesado por el motivo que fuera, este es el cómic que tienes que leer. Panini Cómics comienza a publicar la etapa de Nick Spencer al frente de las aventuras del Centinela de la Libertad; una etapa convulsa para los personajes y para el símbolo que representan. Capitán América siempre ha sido el reflejo de la imagen ideal que EEUU quiere transmitir al mundo, ¿pero qué pasa cuando esa imagen creada deja de ser tal y lo que se reflejan son las costuras bajo ese ideal?

 

«¿Un hombre lobo volador comunista? ¡Antes me caía bien, pero esto es demasiado!«

 

Nick Spencer es muy consciente del poder que tiene un personaje como Capitán América dentro y fuera de las viñetas y usa a Sam Wilson (no es casual que sea este quien dé el paso) para poner el foco sobre algunos de los problemas más candentes en la agenda nacional norteamericana, adelantándose incluso (no mucho, también es verdad) a la política de confrontación que llevaría Donald Trump durante su mandato como presidente.

 

Pero pongámonos en contexto. Durante la etapa previa de Capitán América, Rick Remender decidió que los efectos del suero del Supersoldado se disiparían, dejando a un Steve Rogers avejentadísimo, incapaz de seguir siendo Capitán América, y cediendo el testigo al Halcón, Sam Wilson. Un nuevo héroe para una América que tibiamente volvía a poner sobre la mesa la lucha racial. En estas que llega el habitual cambio de cromos que hacen en Marvel de cuando en cuando y Nick Spencer es designado para llevar las riendas de la colección. ¿Y qué es lo primero que hizo el guionista? Trasladar la creciente polarización política y mediática posicionando a Sam Wilson, el Capitán América, en el debate.

 

Capitán América

 

La neutralidad de la que hacía gala Steve Rogers salta por los aires. Este nuevo Capitán América tiene claro que debe de servir como altavoz para las causas que considera justas, lo que lleva a una parte de la sociedad a cuestionarle. Este es un Capitán «político», tiene sus defensores, pero también sus detractores. Spencer utiliza estas páginas para hablar sobre cuestiones como la migración, la trata de personas, los abusos empresariales o la deshumanización del sistema carcelario y el conflicto que provocan con el mal llamado modo de vida americano. La forma tan directa en la que Sam Wilson señala los problemas que la sociedad no quiere ver es lo que enciende a buena parte de sus conciudadanos (y de los lectores).

 

En este primer volumen de la colección hay mucha crítica, pero también mucho humor e ironía. El encaje de la Sociedad Serpiente asimiliando las teorías conspiranoicas reptilianas resulta terriblemente divertido, así como los paralelismos que se pueden establecer entre el idílico pueblo de Pleasant Hill y distopías como Un mundo feliz o -más recientemente- con la tarmibén marvelita (aunque en el cine/TV) Westview. Así mismo, los dos arcos argumentales aquí incluidos (Este no es mi Capitán América y Punto Muerto) sirven para resituar en el escenario a los tres personajes que con más dignidad han representando el símbolo: los ya citados Wilson, Rogers y Bucky Barnes, el Soldado de Invierno. Este Capitán América llega pisando fuerte.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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