Aunque la correspondencia es imposible porque la recopilación que hizo en su día ECC Ediciones respecto a la etapa de John Byrne al frente de Superman fue mucho más esquemática que la que ha llevado (y está llevando) a cabo Panini Cómics en su Biblioteca Superman; lo cierto es que si no terminabais de dar el paso para no tener material repetido, este número #15 es el punto perfecto para reengancharse, pues Jerry Ordway, Roger Stern y compañía inician propiamente dicho sus aventuras en este volumen, retomando las consecuencias de la saga de Supergirl con la que Byrne se despedía.
«¡Sigo sin poder creerme que pudieras andar!»
Con el personaje lidiando con el peso de sus decisiones como principal background, Stern (en Superman) y Ordway (en Adventures of Superman) llevan a cabo una transición dulce, iniciando sus respectivas historias manteniendo un tono y enfoque muy continuista respecto a lo construido por Byrne. De esta manera, hasta llegamos a olvidar que el autor británico ya no lidera las colecciones. Este es el gran acierto de Ordway y Stern, se mimetizan con el trabajo previo y es a partir de ahí desde donde empiezan a construir el que será su legado.
En esta transición resulta clave la presencia de dos amenazas surgidas de la época de Byrne. La primera es Banshee (que aparece en la portada del tomo), que si bien protagoniza un relato más o menos autocontenido (y con un marcado componente sobrenatural) sirve para recordar al público que están en terreno familiar, que las cosas no van a cambiar de manera drástica en estos primeros compases.
Apareciendo Rampage también por ahí, es la dupla formada por Brainiac (en su versión byrneana) y Lex Luthor. Dos villanos con solera, con un fuerte legado en el imaginario supermanero que se presentan como las amenazas ideales para iniciar la nueva fase de las aventuras supermaneras. A este respecto tiene importancia el peso de personajes como Jimmy Olsen O Lois Lane. Y es que, sobre todo en los guiones de Ordway, la esfera cotidiana del personaje bajo su identidad de Clark Kent cobra una especial relevancia. Es un contexto en el que este Brainiac con poderes psíquicos puede afectar al kriptoniano en entornos seguros como la redacción del Daily Planet, además permite que las historias vayan creciendo a otro ritmo, estableciendo ramificaciones y reflejos en la vida «civil» y no solo en la heroica.
La transición comandada por Ordway (porque es quien sirve de puente entre la etapa de Byrne y la que aquí arranca) es precisa y profundiza en todas las facetas del personaje, enriqueciendo tanto a este como a su entorno.
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