Dom Hemingway: No todos los gángsters son iguales

Dom Hemingway

Dom Hemingway

Título Original: Dom Hemingway

Director: Richard Shepard

Guión: Richard Shepard

Reparto: Jude Law, Richard E. Grant, Emilia Clarke, Demian Bichir

Reino Unido / 2013 / 93′

Productora: Recorded Picture Company (RPC)/ BBC Films / Isle of Man Film

Las sinopsis suculentas empujan al gran público a las salas de cine. Si van acompañados de actores queridos, mejor todavía. Otra cosa es el desarrollo del metraje, por muy buen arranque que tenga. La mezcla de géneros es un arma de doble filo. Hay que saber…

Las sinopsis suculentas empujan al gran público a las salas de cine. Si van acompañados de actores queridos, mejor todavía. Otra cosa es el desarrollo del metraje, por muy buen arranque que tenga. La mezcla de géneros es un arma de doble filo. Hay que saber muy bien qué se quiere plasmar, como es en el caso de Dom Hemingway, que sale en libertad tras doce años de prisión. Si la vuelta de Dom al mundo del hampa, o su deseo de rencontrarse con sus raíces familiares. Richard Shepard no ha puesto tanto esmero como un personaje así merecía. Su texto y su dirección de actores hacen aguas allá por donde se mire.


Los años no pasan en balde, y a Jude Law se le notan. Mostrar a un hombre en decadencia resulta atractivo en el actor inglés. Él ha tenido que engordar, y los cambios físicos siempre cuentan para aumentar la talla actoral, no sólo la de pantalones. Sin embargo los trece quilos de más no han servido de mucho.

Dom Hemingway

Dom es un delincuente de poca monta. Despreciable, burdo, mujeriego, con varias adicciones en su haber, una bala perdida que no sabe hacia dónde ir cuando ya ha tocado todos los extremos… Cuántos ingredientes para que Law esté en su salsa –y desde el minuto uno, donde el protagonismo recae en su miembro viril–; incluso el hecho de que se convierta en abuelo por primera vez en el celuloide es otro punto interesante. Su labor actoral desentona no por su calidad, sino por la incomprensible batuta.

Su secuaz (Richard E. Grant), su ex jefe criminal Fontaine (Demian Bichir), la amante de este, todos están envueltos en trajines con accidentes de coche, trifulcas y dinero de por medio. El elenco cumple como pueden con el cometido, salvo Emilia Clarke, aquí la hija de Hemingway, de la que se podría haber sacado más partido, porque por mucha indumentaria procedente de Camden Town, se vislumbra a la khaleesi de Juego de tronos.

Al menos todo se resguarda bajo una fotografía espléndida y una estética que les favorece a todos, tan calurosa que hasta el espectador suda. El Londres que aparece está inmerso entre finales de los setenta y primeros años de los ochenta.

Dom Hemingway tiene un ritmo vertiginoso que es de agradecer en el género; pero por muy buena que haya sido la celeridad, el vehículo no tenía muy claro cuál era su destino. Una trama de ajuste de cuentas al principio que torna en un drama con sentimiento de culpabilidad, debido a la ausencia paterna del protagonista.

Un estilo ha bebido de fuentes tarantinianas, Guyritchinianas, y cuyo personaje recuerda al reciente Lobo de Wall Street. La historia cuenta con los recursos atractivos: delincuencia, sexo, drogas, etc. El guion no podía partir con mejor premisa, pero dadas las curvas del camino, acaba en lagunas de las que le cuesta salir. Tantos tratos estrambóticos de mafias, tantos giros de guion, tanta conversación desacertada. Se agradecen sus noventa minutos, porque a veces no es necesario alargar porque sí.

Acerca de María Aller

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Madrileña. Comunicadora. Periodista. Sagitaria. Bonne Vivante. Cine. Y festivales, series, libros, cocina, deporte... recomiéndame!

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