«Temo menos morir que seguir viviendo así«
Corea del Sur es uno de los líderes mundiales en tasa de suicidios con el brutal promedio de unas 36 personas al día (para ponerlo en contexto y que os hagáis una idea, en España estaríamos en torno a las diez u once muertes al día por la misma causa). Y las principales causas detrás de estas muertes suelen serla presión académica y laboral, el aislamiento de los ancianos y el tabú social que existe en torno a las enfermedades mentales. Al mismo tiempo, se ha instalado entre sus adolescentes una pasión creciente por los cómics que ha explotado a nivel global con el fenómeno de los webtoons (cómics creados en Corea y que se consumen de forma online con cada día un mayor número de lectores y de obras en circulación). En concreto, El Juego de la Muerte, que ahora nos trae Norma Editorial, ha logrado más de doscientos cincuenta millones de visualizaciones online partiendo precisamente de la premisa de un joven que, acuciado por las deudas, el desempleo y su propio egoísmo, se suicida. Amazon, de hecho, se terminó interesando por la historia para adaptarla a una miniserie que se puede ver ya desde hace tiempo en Prime.
Lo primero con lo que uno choca al encontrarse con el cómic en las manos es con el hecho de que el protagonista fue MUY dulcificado de cara a su traslado a la pequeña pantalla. El Yijae que nos encontramos en el cómic escrito por Wonsik Lee y dibujado por Honeychan es, en una sola palabra, un auténtico capullo: frente a la víctima de la sociedad que nos presenta el k-drama, los autores nos muestran a un protagonista al que da gusto odiar: egoísta y vago, trata a los demás con la complacencia de quien se sabe poseedor de la verdad última de las cosas… cuando la verdad es que no es más que un desempleado que rechazó trabajar en empresas pequeñas movido por la creencia narcisista de que él estaba destinado a trabajar en un sitio grande. Cuando el Yijae del cómic decide suicidarse su novia lo ha dejado por imposible (de hecho va a casarse) y lo ha perdido todo por apostar sus ahorros en criptomonedas sin ninguna garantía. Una joyita de persona que necesita urgentemente aprender las lecciones que la Muerte pretende inculcarle a través de su castigo.
«Has acabado así por mi culpa«
Y es que nuestro querido Yijae, con sus últimas palabras antes de saltar de la azotea de un edificio, ofende profundamente a la propia Muerte, quien decide darle trece (doce en Prime) oportunidades, en otras tantas trece vidas al filo del alambre: si logra que uno de los cuerpos a los que posee sobreviva, se quedará con su vida, sus recuerdos y todo lo que le corresponda. No parece mal plan, ¿no? El tema es que resulta un poco complicado escapar de la parca cuando uno se despierta en las carnes de un mago/escapista atado bajo el agua… o cuando el cuerpo que tomamos prestado es el de un despojo de la sociedad al que nadie quiere ver cerca de su propia casa.

EL crecimiento moral del personaje es el pilar central de la trama
Con esta macabra excusa comienza una especie de escuela de la calle para Yijae en la que éste deberá aprender cosas tan básicas como la empatía o la capacidad para apoyarnos en los demás. Todo ello al tiempo que aprende a valorar de verdad la vida, por encima de cualquier momento de crisis y/o desesperanza. Con cada nueva muerte, Yijae va a ir descubriendo lo mucho que en el fondo se aferra aún a la vida y el daño que su propia muerte ha causado a sus personas más íntimas: comenzando, por supuesto, por la figura de su esforzada madre.
A modo de resumen he de decir que El Juego de la Muerte me ha sorprendido muy agradablemente y que he devorado cada uno de estos tres primeros tomos. La serie de Prime no es mala (sigo viéndola mientras escribo estas líneas), pero difiere hasta convertir al protagonista en un personaje completamente diferente, así que la lectura de este manhwa sigue siendo cien por cien recomendable, aunque vuestra vía de entrada a la historia haya sido la serie online.
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