Antes del esperado debut de Zatanna (ya la hemos visto, pero no con un rol importante) en Absolute Wonder Woman, Kelly Thompson llama a Mattia de Iulis para dar forma al primer annual de la colección. Un annual que, lejos de plantear una historia autónoma sin relación directa con la actualidad del personaje, engarza su semilla en el cada vez más lejano Absolute Wonder Woman #5 y tiene muy presente la visita que le hizo Diana a Batman en el último número.
«¿Cómo dijo que se llamaba? ¿Dinah…?«
En aquel AWW#5 Diana usaba el lazo Sacrificio para transmogrificarse en Medusa y así hacer frente al Tetracida que amenazaba Gateway City; pero al hacerlo sintió en sus carnes el castigo al que llevaba sometida la gorgona desde hacía demasiados siglos. Un sentimiento que ahora brota en forma de determinación. La misión autoimpuesta de la bruja amazona no es otra que la de liberar a Medusa de su injusto castigo. Por la portada del dibujante italiano ya podéis imaginar que la misión no será sencilla.
La aventura le sirve a Thompson para un doble propósito. El primero -y más evidente- es para profundizar en las raíces mitológicas de Wonder Woman, encarando el mito de Medusa y, por consiguiente, de Atenea, la diosa que castigó al infausto personaje. A partir de aquí la guionista crea el espacio para ilustrar cómo es la relación entre la diosa y la amazona. Hay respeto y lealtad, pero no fe ciega. Diana sirve a su protectora, pero no se somete a ella, cuestionándola cuando así lo exige la reparación de una injusticia o la búsqueda de la verdad, valores fundamentales de la themyscirana. Y como regalo, Mattia de Iulis dibuja a la diosa ataviada con lo que perfectamente podría ser el modelo de la versión Absolute de la icónica armadura dorada de Wonder Woman. Ojalá, porque resulta imponente.
El segundo propósito radica en la mencionada búsqueda de la verdad, sobre la que Kelly Thompson centra también parte de su atención. Lo hace en forma de reflexión acerca de la constante lucha entre verdad y relato, en cómo el tiempo transforma los hechos según los recuerdos e intereses de quiénes transmiten y en cómo -y esto es lo que toca a WW- la historia y los mitos se comportan de la misma manera.
Esto es especialmente relevante en el caso de las leyendas y mitos, transmitidos en origen de manera oral y solo con el tiempo pasando al soporte escrito. En el caso de la mitología griega (que es la que nos ocupa) no es raro conocer relatos en torno a algún ser -Medusa en este caso- que difieren sensiblemente dependiendo de quién narrase su historia. Así, un mismo personaje podía ser alguien de naturaleza monstruosa o trágica dependiendo del orador, difuminando irremediablemente la línea entre los hechos y las historias. Si bien la reflexión de la guionista no es excesivamente profunda, sirve para poner en relieve el espíritu indómito y empático de Diana, quien no se pliega ante la verdad asumida; sino que toma una actitud crítica y alejada de dogmatismos, consciente de que la verdad es una herramienta crucial para ayudarnos a ser mejores.

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