Segunda entrega (de tres) de Espiral de muerte, el cruce entre las series de Spiderman y Veneno con Eddie Brock/Matanza como (im)predecible variable en una carrera contrarreloj para detener a un misterioso asesino (que de momento responde al nombre Tormento) que ha puesto a los tres personajes en su punto de mira.
«En realidad, fue un accidente feliz«
El primero de los grandes interrogantes que presentaba este crossover simbionte/arácnido respondía a los motivos que había detrás de una ola de crímenes sin aparentes lazos entre sí. Solventada dicha pregunta quedaba por saber en qué momento Matanza traicionaría a Brock y quién se esconde detrás de la máscara de Tormento. La derivada Matanza, predecible como ella sola, toma en protagonismo en este cuaderno, que tiene por objetivo acelerar la urgencia de la amenaza que supone Tormento.
La espiral en torno a nuestro trío protagonista se va estrechando y esto les impele a actuar antes que pensar en un momento que exige cabeza fría. Esto, como podéis imaginar, lleva a que comentan errores y los villanos les sorprendan una y otra vez. Porque sí, Matanza revela ser mucho menos dócil de lo que parecía (que no era mucho). En sus cortas aventuras junto a los Nuevos Vengadores y en solitario, Brock y el simbionte mostraban una relación de obligada codependencia. Como Veneno y MJ, se necesitaban el uno al otro para sobrevivir, pero esto no impedía que se llevasen como el perro y el gato.
«¿Tormento es una persona? Ah, vale«
Espiral de muerte revela que Matanza no necesita tanto a Brock como este al simbionte. O, mejor dicho, que sus ansias homicidas pesan más en la balanza que la supervivencia. Esto vuelve aún más peligroso al personaje, pues está dispuesto a arriesgarlo todo por saciar su sed de violencia. Este es el principal interés del cuaderno, confirmar las intenciones de Matanza y ver a Peter, Eddie y MJ en una posición reactiva. Con la situación fuera de su control, solo pueden reaccionar ante una amenaza que, por momentos, les supera.
Queda por descubrir quién está detrás de la identidad de Tormento y cómo se recompondrá Eddie Brock después de todo esto, máxime cuando Veneno está ligado a Mary Jane y Dylan sigue de malas pulgas con él. Aunque el crossover esté recogido en la cabecera del trepamuros, estamos ante una historia mucho más anclada en la realidad simbionte, como ya sucedió con Guerra de Veneno, en la que la importancia de Spiderman era relativa. La diferencia radica en que mientras aquella contó con miniserie propia y las series individuales funcionaban a modo de tie-in, en esta ocasión toda la trama está integrada en las cabeceras de Spidey y Veneno, saltando de una a otra para que los guionistas de ambas series tengan su cuota de protagonismo.
Salvo que bajo la máscara de Tormento se esconda un cliffhanger de esos que quitan el aliento, nada hace presagiar que Espiral de muerte vaya a causar impacto alguno en la disoluta vida de Peter (o en la de Mary Jane), ni que vayamos a recordar esta saga de aquí a un año. Al menos, eso sí, nos está entreteniendo.
Deja un comentario: