El Asombroso Spiderman

El Asombroso Spiderman #10 (#262): Uzumaki

Ya sin Al Ewing, son Joe Kelly -guionista de El Asombroso Spiderman- y Charles Soule -quien fuera responsable de la efímera serie de Eddie Brock como Matanza- los responsables de finiquitar este extraño cruce entre Spiderman y los simbiontes con un villano de nuevo cuño al que no recordaremos en unos pocos meses.

 

«Me he descentrado un poco«

 

Y no nos acordaremos de él -más allá de cuestiones argumentales- porque resulta ser un don nadie. Matanza es la verdadera amenaza de este mini-evento. Tormento se destapa como el psicópata sin oficio ni beneficio cuya maldad y obsesión con las espirales (hasta el punto de verlas en la gente como una suerte de aura… y hasta con mención a Junji Ito incluida) forman parte de su naturaleza. No hay un porqué para lo que hace. Y lo poco que sabemos de él lo descubrimos en un one-shot a modo de epílogo. Hasta ese momento era un desquiciado más a los que se tienen que enfrentar nuestros héroes en su día a día.

 

El Asombroso Spiderman

 

¿Quién sabe? Quizás de no haber mediado Matanza de por medio Tormento podría haber calado algo más. Pero también es cierto que lo intrincado de su modus operandi dificultaba su encaje como enemigo recurrente. Su traje, al menos, a medio camino entre el diseño de los simbiontes y La Mancha (actualizado con uno de los guanteletes del Conmocionador) ha sido bastante resultón.

 

Al final no ha sido más que un actor secundario para un relato que ha servido principalmente para aligerar la nómina de personajes de Veneno y para que MJ y Peter se pusieran al día sobre sus quehaceres súper heroicos. Porque desde que Mary Jane se unió a Veneno, la cabecera de Ewing empezaba a parecerse al camarote de los hermanos Marx. Si ya de por sí la serie estaba llena de «hijos» y derivados de Veneno, sumarle hasta cuatro huéspedes (MJ, Dylan, Eddie y Flash) atisbaba el inminente descontrol. En este caso, vemos otra espiral, aunque en sentido figurativo.

 

Así, como en Guerra de Veneno, Peter ha terminado haciendo un paréntesis sobre su propia vida para echar una mano a los klyntar. Cosas de su obsesión con la culpa y la responsabilidad. Y su inconsciencia, porque a nada que hayáis estado siguiendo las aventuras de Joe Kelly al frente del trepamuros sabréis el lío que tiene montado y del que ya está saliendo escaldado -y de nuevo sin comerlo ni beberlo. La suerte Parker le dicen.

 

La aventura, sí, ha sido resultona, pero no pasa de otro entremés que se ha ido desinflando según se revelaban las intenciones de la misma. Quizás veníamos de arcos tan interesantes -como el de Peter en plan Guardián de la Galaxia- que esta ha sabido a poco. E, insistimos, su falta de relevancia para la serie es otro importante obstáculo para que deje un poso. Pero, como en el caso de Tormento, sí que ha servido para que Ed McGuinness, Carlos Gómez y compañía se lo pasen en grande diseñando a diferentes personajes «carnagizados». Si ya tuvimos la moda de personajes venomizados (acordaos del Universo Veneno), ¿será este el principio del look «matanza» como nueva tendencia?

 

De momento, todo apunta a que Spidey volverá a sus asuntos en el próximo número y que si queremos ver algún tipo de consecuencia de Espiral de muerte, tendremos que mirar en la serie de Veneno.

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