Ghost of Yōtei: Ecos de Sekigahara

Ghost of Yotei – Ecos de Sekigahara: Ecologismo y corazón con una chispa roguelike

Enclavado en la corriente del neo-chanbara (específicamente nos encontramos ante un espagueti western de samuráis), Ghost of Yōtei nos presentaba a Atsu y su despiadado camino de la venganza contra Los Seis de Yōtei, quienes mataron a su familia cuando no era más que una niña. Un año después de su lanzamiento en PlayStation 5, como parte de su «Edición Completa», el videojuego nos propone una expansión en forma de una nueva aventura protagonizada por Atsu, así como un nuevo modo supervivencia de mecánica roguelike, un salvapantallas interactivo llamado Belleza de Yōtei (accesible desde el menú principal) y un par de interesantes mejoras: la opción de mantener la apariencia de un set de armadura mientras se usan las estadísticas de otro y una nueva opción de accesibilidad de alto contraste.

 

Bajo el título de Ghost of Yōtei: Ecos de Sekigahara, el nuevo relato se integra dentro de la trama principal como una historia secundaria que si bien nos aleja del objetivo vital de Atus, nos da la oportunidad de profundizar en algunas de las cicatrices que han forjado su carácter. Por su parte, Ghost of Yōtei: Más buscado aparece como un nuevo modo de juego en el menú principal; pero dadas sus singularidades lo recomendable es adentrarse en él una vez alcanzados los créditos del juego (por aquello que esquivar spoilers).

 

Ghost of Yōtei: Ecos de Sekigahara

 

Antes de nada, ¿qué necesitamos para acceder al contenido de historia del DLC? Si os adentráis en las tierras que protege el monte Yōtei por primera vez con la versión completa del juego no tenéis que preocuparos de caer en la misión que no corresponde antes de tiempo. De primeras se trata de un contenido «bloqueado» que solo descubriremos una vez avancemos -más o menos- hasta la mitad del juego base. Es decir, Ecos de Sekigahara será jugable una vez completemos las siguientes misiones principales: La vieja posada, El camino de la katana doble, La historia del Oni y El destino del Kitsune; o lo que es lo mismo, la primera misión tras el prólogo, la que nos otorga la citada katana doble y los enfrentamientos contra dos de Los Seis de Yōtei.

 

¿En qué orden? Una vez superada La vieja posada podéis afrontar las tres siguientes misiones de historia en el orden que queráis, el mapa está abierto a todas ellas desde el primer momento, aunque por aquello de ir con más herramientas (y porque es más breve), lo ideal es acometer El camino de la katana doble antes que las del Oni y el Kitsune. En este punto, con tres de los seis de Yōtei alimentando a los gusanos (a la Serpiente la vencíamos en el prólogo), Kojiro, nuestro «contratista» de referencia, nos hablará de una nueva recompensa. Se trata de ‘Nagato el Apuesto’ y, a través de su búsqueda, nos sumergimos en una trama que enlazará nuestro viaje por Ashoro con flashbacks que nos llevan hasta la batalla de Sekigahara, tres años atrás.

 

Así, Ecos de Sekigahara plantea una aventura secundaria a nuestra vengativa empresa contra el clan Saito que explora el pasado reciente de Atsu, combatiente en la batalla de Sekigahara (final de la campaña bélica que sirve de contexto al juego base y de la que participaron muchos de los personajes del mismo) y cuyo desenlace supondría el comienzo del shogunato Tokugawa. Ya sabéis que Ghost of Yōtei arma su narración a partir de hechos -y personajes- históricos que ficciona para que encajen en su aventura. El ejemplo perfecto es el clan Saito, que toma el nombre de un clan que existió durante la etapa final del shogunato Ashikaga (el que precedió al de Tokugawa). De esta manera, a lomos de nuestro corcel nos sumergimos en un episodio capital para conocer más en profundidad a Atsu y el convulso «medievo» japonés.

 

Ghost of Yōtei: Ecos de Sekigahara

 

Esta es la clave de Ecos de Sekigahara, el conocer más de Atsu y descubrir matices en ella escondidos en el juego base a causa de su solitario viaje de venganza. La gente de Sucker Punch encuentra en la guerra el gancho perfecto para ampliar su historia, toda vez que mirar más al pasado o al futuro no tendría buen encaje narrativo. Nos esperan, pues, en torno a seis horas (unas ocho si lo completamos todo) en las que sonreír junto a nuestra protagonista (se pueden contar con los dedos de una mano las veces que lo hace en la campaña principal y lo sabéis) y ver su corazón.

 

Narrativamente es muy inteligente el gancho elegido: los seguidores de la Serpiente, pues responde a la pregunta de qué sucede cuando Atsu descabeza a una de las facciones de Los Seis de Yōtei y se genera un vacío de poder. Las Víboras (así se conoce a los acólitos de la Serpiente) hacen honor a su nombre y convierten Ashoro en una peligrosa región. Lo irónico es que son ellos quienes ponen precio a la cabeza de Nagato (que pretende aprovechar el caos para su propio beneficio) y empujan el reencuentro entre Atsu y este. Desde ese momento, la narración transita entre su tensa relación en el presente y su pasado en común durante los días de Sekigahara.

 

Más allá del salseo entre Atsu y Nagato y descubrir qué sucedió entre ellos para que nuestra protagonista afianzara el carácter gruñón con el que la conocemos, Ecos de Sekigahara sorprende con un trasfondo de corte ecologista que pone en el foco al lobo de Honshū (especie ya extinta y de la que deriva el makami, deidad sintoísta) y la importancia de la restauración de los ecosistemas.

 

Ghost of Yōtei: Ecos de Sekigahara

 

¿Y a nivel jugable qué propone? A grandes rasgos la experiencia es la misma que la del juego base (lógico al ser una expansión integrada en medio de la aventura principal), pero añade un un tipo de arma contundente que se usa de manera similar a las armas arrojadizas y que son tremendamente eficaces contra un tipo de enemigo «autóctono» de la región del DLC. Así mismo, aparte de alguna habilidad o trampas para pillar a los enemigos desprevenidos, tenemos una interesante sinergia entre Atsu y Nagato que permite indicar a este último qué enemigos batir con su arco. Como veis, se trata de pequeñas variaciones o añadidos que aportan un relativo toque de frescura que le sienta bastante bien a la fase de combate.

 

La más buscada

Aunque la cabeza de Atsu tenga precio en el juego principal, no es la más buscada del modo de juego que debuta en la edición completa de Ghost of Yōtei. Todo lo contrario. En resumen, este modo nos invita a acabar de nuevo con Los Seis de Yotei, pero esta vez en un modo por oleadas. Cada uno de los jefes está «protegido» por un pequeño ejército que va apareciendo por oleadas en escenarios acotados y de dificultad creciente. Superar cada ronda nos dará una ventaja que nos ayudará en sucesivos combates (del tipo efectos en las armas o la invocación de nuestra loba aliada). Si caemos en cualquiera de las rondas, vuelta a empezar. Lo esperable en una propuesta de carácter roguelike.

 

Ahora bien, la gracia radica en que no solo utilizamos a Atsu, sino que algunos de sus aliados en el juego principal se convierten aquí en personajes jugables y según avanzamos en en la cacería contra Saito y los suyos iremos consiguiendo monedas que gastar en mejoras permanentes para facilitarnos la vida en siguientes incursiones e, incluso, en nuevas armaduras con las que recorrer las tierras bañadas por Yōtei en la aventura base.

Acerca de Daniel Lobato

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El padre de todos, pero como a Odín, se me suben constantemente a las barbas. Periodista de vocación cinéfila empecé en deportes (que tiene mucho de película) y ahora dejo semillitas en distintos medios online hablando de cine y cómics. También foteo de cuando en cuando y preparo proyectos audiovisuales.

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