En 2005 el mundo cambió. «No más mutantes». Tres palabras que parecían condenar a toda una especie, el homo superior, a la extinción. Y mientras los Vengadores parecían ajenos a la tragedia jugando a los héroes en eventos como World War Hulk o Invasión Secreta, la lucha por la supervivencia de los 198 mutantes restantes, cismas mediante, tomaba tintes mesiánicos a través de Hope, la primera de las cinco luces e hija adoptiva de Cable (con quien compartiría destino de criarse en el futuro, alejada de los suyos).
En 2012, la luz que representaba Hope ardió cual Fénix y provocó un (in)evitable conflicto entre la Patrulla-X y Vengadores. Un conflicto que marcaría el final de un tortuoso ciclo para Cíclope y los suyos, así como el inicio de una impredecible deriva truncada (o salvada, según se mire) por el cambio de paradigma (temporal, eso sí) que supuso la era krakoana.
«En tus ojos brilla la locura«
VvX: Los Vengadores vs. La Patrulla-X supuso, para estos últimos, el sacrificio definitivo que transformó el fatídico «no más mutantes» en un «más mutantes» que con el tiempo (y decisiones ajenas al cómic) se volvió envenenado. Pero esa es otra historia. Porque en este momento la Patrulla-X supo situarse en el centro del universo Marvel, como bien atestigua el hecho de que el peso del evento no recayera bajo los hombros de un único guionista, sino que los principales autores de la editorial en aquel momento (Bendis, Fraction, Hickman, Aaron…) estuvieron involucrados en el mismo convirtiendo el evento en una suerte de obra coral.
Si bien con los años ha perdido el impacto que pudo tener en su día, la perspectiva que nos ofrece el tiempo aporta un interesante paralelismo entre el alzamiento de Krakoa y el de la Fuerza Fénix. En ambos casos la Patrulla-X tuvo en sus manos el propio futuro, la oportunidad de medrar como especie y como nación, superando el eterno estigma de «temidos y odiados»… o eso creyeron en ambos casos. Porque al alzarse y reclamar su espacio mediante la demostración de poder no perdieron el estigma de «temidos y odiados», sino que se hicieron con herramientas disuasorias que acabaron con las amenazas más mundanas, despertando, en cambio, otras mucho más peligrosas y poderosas. Aquí nada menos que los Vengadores y en Krakoa la temible Orchis.
Como evento VvX supo auparse a la ya longeva ola iniciada por Vengadores Desunidos o Civil War y que luego tendría réplicas en la citada Invasión Secreta o Asedio. La influencia de guionistas como Brian Michael Bendis y su visión del cómic-espectáculo generó una dinámica en la que los eventos y crossovers se convertían en grandes acontecimientos que removían los escenarios de manera sustancial, dejando sentir sus secuelas durante largas temporadas, alimentando a su vez los siguientes eventos. Así tuvimos skylines como el de Reinado Oscuro, que sin ser un evento como tal, influenció en todas las líneas maestras que guiaban las principales colecciones.
Quizás VvX no llegó a tales cotas y algunas de sus ideas no terminaron de potenciarse como debían -caso de Puño de Hierro y la vertiente mística del Fénix-, pero impactó sobremanera en el contexto wakandiano y puso a Cíclope en un lugar del que 13 años después dudamos del que haya logrado salir del todo. Parte de su relativa impronta radica en que ya en el horizonte oteaba el grand finale de aquella ola con los nombres propios de Infinito y Secret Wars. Un horizonte en el que los mutantes perdieron algo de comba porque -quizás- se pasaron más tiempo lamiéndose las heridas por el sacrificio realizado que celebrando el nuevo día que les regaló Hope.



Deja un comentario: