Recientemente Norma Editorial recuperaba una de las obras más representativas del manga de los años 90. Una rara avis tan icónica (su protagonista llegó a formar parte del plantel de luchadores de Tekken 3 en la primera PlayStation), como desconocida para el gran público. Obra de Masashi Tanaka, Gon tiene, además, la particularidad de no precisar traducción. ¿Cómo? Su secreto -y mayor sorpresa para el público- es que carece de diálogos. Todo es pura y simple -que no sencilla- narrativa visual.
Gon es un dinosaurio bastante canijo que vive en un mundo salvaje… pero en el que no habitan otros dinosaurios, sino la fauna del mundo actual. Esta es otra de las peculiaridades del trabajo de Tanaka. Gon, el único o último de su clase, vive decenas de aventuras acompañado de leones, osos, pingüinos, tortugas, castores… Cada capítulo es una pequeña aventura autoconclusiva en la que el dinosaurio interactúa con la fauna más variopinta.
Pero también el entorno. Tan pronto sufre la dureza del desierto, como se pasa una temporada en la Antártida o hace amigos en el bosque. Todo ello retratado con un asombroso nivel de detalle que convierte cada página en una pequeña obra de arte naturalista.
Unas obras de arte que, como decíamos, no requieren de diálogos. Todo se narra en base a las acciones y gestos de su protagonista y los animales que se cruzan en su camino. Y ello sin tener que humanizar las expresiones de los animales más de lo imprescindible. Tanaka controla a la perfección los recursos de los que dispone para que las escenas hablen por sí solas, demostrando con hechos la importancia de los dibujantes en el medio. Siempre se tiende a dar más valor y publicidad al guionista de cómics, pero es quien dibuja quien transforma el guion y da forma al relato.
Así, Gon es el ejemplo definitivo del valor del dibujante. En este sentido, es un cómic que bien merece la atención de cualquiera que disfrute del autodenominado noveno arte.
Lástima que Gon, su protagonista, resulte tan antipático que haga que más de uno se lo piense a la hora de abordar la lectura del manga. Gon es un personaje extremadamente despreciable: irascible, violento, egoísta, abusón… sí, de cuando en cuando hace alguna buena acción, pero hasta las peores personas del mundo pueden tener un día tonto. Solo regala su favor a crías y cachorros, a todos los demás los utiliza en beneficio propio, mostrando una crueldad que sobrepasa el sadismo hacia quienes no le bailan el agua y se someten a sus caprichos. No es, en definitiva, un protagonista fácil.
La edición de Norma Editorial se compone de dos tomos en tapa dura (526 págs. B/N + 82 color y 538 págs. B/N + 58 color) presentados en un cofre contenedor.

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