Atrapados en Chernóbil

Atrapados en Chernóbil: Altamente radiactiva

Oren Peli tiene en su casa, junto al listín telefónico para llamar a actores sin talento y directores sin experiencia, una máquina en la que sólo hace falta apretar un botón para obtener el guión de su próximo pufo de éxito internacional. Y lo mejor es que la dichosa máquina debe funcionar de maravilla, porque el tío sigue llenando salas de cine de jóvenes deseosos de aparecer como valientes chicarrones ante sus asustadas novias quinceañeras y adolescentes a la caza de rubias de turgentes senos gritando de terror en pantalla.

 

Olivia Dudley, Devin Kelley y Jesse McCartney en Atrapados en Chernóbil

 

Seamos honestos. Nadie en su sano juicio tildaría Atrapados en Chernóbil de «buena película». Los sustos son predecibles, los actores podrían hacer un túnel de viento si juntaran sus cabezas… Pero uno no se gasta el dineral que cuesta la entrada a esta película esperando grandes innovaciones e interpretaciones. Aquí se va a lo que se va y eso Oren Peli lo sabe muy bien. Por eso se puede permitir delegar en un supervisor de efectos especiales para que dirija su película, sabe que le sacará beneficios de todas formas. De todas formas, ¿cuánto puede costar tener a seis personas corriendo de un lado a otro por unas ruinas?

 

Si algo se le puede conceder al director de Paranormal Activity (y «guionista» del resto de sus secuelas) es la idea de llevar la acción al escenario de Chernóbil. Las ruinas de la ciudad de Pripyat resultan igual de inquietantes por más documentales sobre la catástrofe nuclear que veamos (lo cual me plantea la idea de… ¿una peli de terror en Belchite?), la noria de la feria, las escuelas abandonadas… son excelentes escenarios para el terror y el concepto de «mutante sanguinario» es mucho más crudo y real en esta película que, pongamos, en Crónicas Mutantes (Simon Hunter, 2008)

 

Ingrid Bolsø Berdal, Nathan Phillips y Jonathan Sadowski en Atrapados en Chernóbil

 

Atrapados en Chernóbil puede ser un filme simplón y predecible (de esos en los que podrías llevarte una lista de personajes para ir tachando), pero al menos es honesto y no promete nada que no vaya a ofrecer después. Si bien tarda un buen rato en arrancar y el verdadero miedo no llega hasta los últimos veinte minutos, los sobresaltos están bien medidos a lo largo de la trama. Además, Peli deja la historia bien atada y, de paso, aprovecha para plantar la semilla de (si no una secuela) un posible spin-off.

 

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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