«¡Sí, estoy seguro de que los profes serían unos polis excelentes!«
El álbum en el que Norma Editorial ha recopilado las tiras cómicas de Emmanuel Reuzé y Nicolas Rouhaud es de esos que da un poquito de miedo llevar en el transporte público como lectura ligera. Es decir, siempre puede leer alguien por encima de nuestro hombro y sufrir un paro cardíaco o, peor aún, no pillar los brutales y acidísimos chistes con los que esta pareja de creativos disecciona la sociedad actual, tan centrada en el individuo y tan abandonada al consumismo estúpido que parece cada vez más una simple precuela a la Idiocracia de Mike Judge (2006, buscadla en plataformas y echaos a llorar).
No Hay que Tomar a los Imbéciles por Gente comienza por la educación, sigue con la inmigración, pasa por el machismo en el mundo laboral y se da un generoso garbeo por el gratificante mundo de los recortes en gasto social. No deja ni un sólo títere con la cabeza en su sitio y lo hace a través de una tiras que van a provocar en más de una ocasión una risa muy culpable en el lector, tanto por la sobrada que se haya incluido en el chiste (el que adorna la portada es hasta suave) como por -y esto escuece- el hecho de que en el fondo nos sentimos identificados con más de una de las situaciones inverosímiles que estos dos simpáticos seres nos presentan.
«¡¿Es que tengo que desnudarme para que alguien se de cuenta de que estoy aquí?!«
No es este cómic, claro está, una obra que se disfrute leyéndola del tirón. Queda muy bien en nuestro salón, al alcance de todos (a no ser que tengáis críos, o padres, o gente sin sentido del humor cerca…) para ir dándole tientos de vez en cuando dado que la tira más larga apenas sí ocupa un par de páginas y estos chistes se disfrutan más espaciándolos entre sí que devorándolos de un tirón. Viene bien tenerlos a mano para recordarnos en todo momento lo imbéciles que llegamos a ser los humanos las más de las veces y lo fácil que nos resulta comulgar con el rebaño y aceptar auténticas mamarrachadas como leyes no escritas para poder convivir en la sociedad actual.

No Hay que Tomar a los Imbéciles por Gente
No Hay que Tomar a los Imbéciles por Gente busca ofender, alarmar, hacernos mirar a otro lado y, sobre todo, trata de recordarnos que, si seguimos la dirección en la que nos llevan nuestros queridos dirigentes, estamos a un paso de convertir las viñetas de este cómic en pequeños fragmentos de una aterradora realidad en la que, idiotizados por completo, nos dediquemos a sobrevivir hasta que se nos lleve un meteorito.
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