No hay tumba

No hay tumba: Duelo en la muerte

No hay tumbaTiempo ha, Norma Editorial nos trajo un peculiar western crepuscular con un marcado acento sobrenatural al dar forma y cuerpo a la mismísima muerte. No hay tumba presenta a Ryder, una antigua forajida decidida a enfudarse su revólver una última vez para evitar que la citada muerte la separe de su familia… aunque sea lo último que haga. Al frente de la aventura: Skottie Young como guionista y Jorge Corona usando los lápices.

 

«Hola, Ryder. La estábamos esperando»

 

A nivel argumental la trama se mueve en dos tiempos, el presente en el que asistimos al viaje de Ryder hacia el horizonte y el inframundo, encontrándose con personajes y escenarios de toda índole, y un pasado, salpicado a lo largo de la aventura a modo de flashbacks, en el que se explican los motivos del viaje de la protagonista. Si bien en algún momento los pasos entre tiempos pueden resultar confusos, en general son eficientes en su cometido de retratar a Ryder, personaje con las manos sobradamente manchadas de sangre y que, aunque sabe que no merece ningún perdón, lucha con rabia hasta el final por salvar lo que ha creado.

 

En este sentido, No hay tumba es un relato que luce más en la creación de sus ambientes y atmósferas, con un Corona cuyo estilo «agresivo» de líneas rectas, muchos trazos y rostros afilados casa a la perfección con el tono de la historia, sucia y dura. Como era este Oeste melancólico y desencantado del subgénero crepuscular.

 

No hay tumba

 

Por contra se echa en falta un mayor esfuerzo de Young en construir un relato no tan apegado a los arquetipos del género. Precisamente una de las características más celebradas del crepuscular (y que ha servido para seguir vigente en nuestros días) siempre ha sido la de deconstruir -y desmitificar- dichos arquetipos. No hay tumba se apega demasiado a los esquemas que resulta excesivamente previsible en su desarrollo; una cuestión que per se no tiene que ser negativa, pero unido a un tratamiento demasiado superficial de personajes y temas tratados, hace que la experiencia no deje ningún poso culminada la lectura.

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