Moonrise Kingdom

Moonrise Kingdom: Primer amor scout

El universo del director Wes Anderson es tan peculiar que intentar juzgar su obra según los cánones habituales se hace complejo y yo diría que a fin de cuentas resulta inútil. En este caso es mejor dejarse llevar por las evocadoras imágenes con las que nos envuelve y sobre todo, entrar sin recelos en una historia llena de personajes hiperrealistas y situaciones que mueven a la audiencia desde un estado inicial de perplejidad hasta una complicidad con los protagonistas que invita a seguir con ellos más allá de la secuencia final de créditos.

 

A pesar de enclavar sus historias dentro de un estilo tan marcado, cierto es que las películas de Anderson no han sido recibidas con homogeneidad por crítica y público. Si bien Life Aquatic le alzó al Olimpo de cine rarito y Viaje a Darjeling le hizo perder acólitos por el camino, está nueva cinta consigue recuperar el espíritu de sus más celebrados trabajos a la vez que encandila a los que incluso no se habían acercado hasta ahora a su obra. El hecho de que sean dos niños pequeños los protagonistas absolutos de la trama y que ambos consigan muchas veces pasar por más adultos que los propios personajes adultos, ya dice mucho de lo que el espectador casual podrá encontrar en Moonrise Kingdom.

 

Bill Murray, Tilda Swinton, Bruce Willis y Edward Norton en Moonrise Kingdom

 

Una fuga preadolescente pondrá en alerta a todos los adultos para encontrar a los jóvenes amantes. El director aprovecha el viaje que inician sus protagonistas para sacarse de la manga un muestrario de personajes histriónicos a cada cual más pintoresco. La colección de secundarios que circula por pantalla es tan interesante que por un lado sorprende aun habiendo visto el poster del film antes de pagar la entrada y por otro no deja duda de que todo el mundo el Hollywood quiere trabajar con Wes Anderson.

 

El gran hallazgo del film es sin duda la pareja protagonista. Los dos niños hacen un trabajo estupendo mimetizándose con este universo y dando un recital plagado de tics adultos e idealismo naif. Nos muestran un primer amor rodeado de parafernalia scout y discos en francés, que de tan edulcorado se aleja del rechinar de dientes que a muchos nos podría ocasionar cierto gafapastismo.

 

Edward Norton en Moonrise Kingdom

 

Si el gusto por lo vintage no era suficientemente claro, aquí se opta por virar toda la fotografía al amarillo y dotar de cierta torpeza los movimientos de cámara para hacerlo todo mucho más viejuno. La música de Alexandre Desplat acompaña a esta imagen añeja y casi amateur del film de manera sorprendente, puntuando las aventuras de los protagonistas con un subrayado mágico y además goza de un protagonismo merecido en la maravillosa y obligatoria secuencia final de créditos del film.

 

Moonrise Kingdom se acerca mucho a ser uno de los mejores films de su director y nos deja muy claro que todavía hay capacidad de asombro para nuestros arrugados entrecejos.

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