Mud

Mud: Cuenta con Matthew McConaughey

Cuando termine la película sentiréis que la camisa se ha pegado a vuestro cuerpo por la humedad, que huele a fango en el ambiente y que os apetecería comer carne de caimán. El siguiente trabajo de Jeff Nichols es tan intenso como Take Shelter pero con una atmósfera mucho más penetrante. Todo ese aire denso y pegajoso que aplasta la isla del Mississippi donde esos dos chicos con hambre de aventuras encuentran a un fugitivo llamado Mud es el toque diferenciador de esta tercera obra de Nichols. No tan impactante pero sí más bella que su angustioso drama psicológico sobre el fin del mundo.

 

Matthew McConaughey en Mud

 

La infancia y su implacable transformación en eso que llamamos madurez es uno de los temas más recurrentes en la literatura y en el cine. Y como aquellos chicos de Oregón que fueron a buscar a un muchacho desaparecido en esa preciosa película titulada Cuenta conmigo aquí los dos adolescentes no tienen tanto carisma pero casi, y eso ya es bastante. El perfil de River Phoenix asoma en uno de ellos. Les entiendes, les sigues con atención y acabas por quererles tanto como ellos a Mud, el personaje que interpreta Matthew McConaughey. La fuerza de la película es él. Un vagabundo y fugitivo que ha matado a un tipo muy peligroso para proteger al amor de su vida, Juniper, una deslumbrante (y sucia) Reese Witherspoon. Más romántico no se puede poner Nichols.

 

Y nosotros pasamos por el aro. Porque la mirada se centra en esos dos chicos que acceden a ayudarle a reunirse con ella, y le creen a pesar de que ninguno lo haríamos. Algo tiene esa edad en la que todo es más puro. Pero se acaba y Mud es el punto final de esa época dulce.

 

La sangre aflora por primera vez, y el amor y la decepción. La cosa que más duele en el mundo.

 

Reese Witherspoon en Mud

 

Nichols también se atreve a hablar sobre la familia y lo hace con amargura pero también con delicadeza y ternura, si es que las tres palabras pueden convivir. Es mejor que falte o que sea disfuncional, en cualquier caso ellos también tendrán la culpa de ese dichoso cambio hacia la madurez.

 

Al final de la película y de la vida todo se basará en un recuerdo, el de esa edad en la que todo dolía más y la persona, o personas que nos empujaron para entrar en ella. Mud simboliza todo eso y además es una clase de perdedor romántico en peligro de extinción, fatal pero irresistible amante y un amigo para toda la vida. Lo que dure. Y yo me pregunto, y vosotros, lectores, haréis lo propio… ¿Cómo es posible que Matthew McConaughey haya estado desperdiciando la mitad de su carrera en comedias insulsas si podía hacer papeles como éste?

 

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