Confessions

Confessions: Una narración de poesía audiovisual

 

Una profesora cae en la miseria más absoluta cuando pierde a su hija pequeña, supuestamente ahogada en la piscina del colegio donde enseña. Pero pronto descubre la verdad y decide investigar a los supuestos asesinos de su hija, que resultan ser de su propia clase. Su pasado pusilánime deja paso a una actitud fría y calculadora para construir la mayor venganza posible, brotada desde el más profundo sufrimiento del alma.

 

 

Takaku Matsu en Confessions

 

 

Vista en el festival de Sitges, preseleccionada a los Oscars como mejor película extranjera y ganadora de 4 premios de la Academia Japonesa, incluida mejor película. Este es el curriculum de Confessions, película de Tetsuya Nakashima, poco conocido en occidente, basada en un ensayo literario de Kanae Minato y con Takaku Matsu de protagonista (Hero), haciendo las veces de Dae-su, intérprete de Oldboy, pero esta vez el objeto de la venganza son menores de edad, haciendo la historia más turbadora aún. Sin llegar a conseguir el nivel de la coreana es inevitable compararla con ella, prototipo de relato de venganza. El director rompe con sus obras anteriores adentrándose en el mundo de los oscuros sentimientos de género humano.

 

Pero Confessions nos deja con la boca abierta por su particular historia, el tratamiento, así como una narración de poesía audiovisual, donde, quizás usa demasiado el recurso de la cámara lenta.

 

La genialidad de los japoneses en el cine, si bien suelen ser muy sobreactuados, cosa que heredan de su forma de hacer teatro y tiene que ver con su misma forma de actuar ante la vida, es que muestran los sentimientos de forma excelsa y visceral, sobre todo los extremos.

 

 

Confessions

 

 

La película lanza algunas críticas a la actual sociedad japonesa para construir sobre ello un relato de odio y locura. Y es que la profesora es víctima también del cada vez más penoso sistema educativo que se va extendiendo por el mundo, y de su propia ineptitud para llamar la atención y enseñar como a ella le gustaría. Por mucho que nos pese, la falta de valores y el descuido de la sociedad futura es un problema también en Japón.

 

El director logra que el relato se desprenda de la etiqueta de «lenta» que suele sobrevolar a los filmes de extremo oriente, y es que con una duración adecuada para lo que se quiere contar, y una estructura de varios capítulos en forma de «confesiones» escalofriantes de los personajes, dan a la película un buen ritmo. Estas películas tienen ganado al espectador desde el principio con el argumento  de «vendetta«. La venganza engancha de por sí, todo ello acompañado, claro está, de unos atractivos adornos.

 

 

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