Dinero Fácil

Dinero Fácil: Ya no hay honor en la mafia

Crisis en chino significa oportunidad, pero, ¿quién se beneficiará de esta crisis?

 

La respuesta es fácil, al menos para JW (Joel Kinnaman): Aquellos que sepan aprovecharse del crimen y huir de él en el momento preciso. Partiendo de esta base nos encontramos con una película cuya moraleja final podría ser que los mafiosos con honor y lealtad de El Padrino se han extinguido y que tiene momentos realmente brillantes.

 

JW (Joel Kinnaman)

 

 

Tres historias:

 

Daniel Espinosa (sueco de nacimiento aunque su nombre indique lo contrario) no ha necesitado más que tres películas para lograr proyección internacional (ahora está rodando Safe House, con Denzel Washington y Ryan Reynolds) y, al ver esta cinta, cualquiera puede entenderlo. Su manera de contar las cosas apenas deja tiempos muertos y tampoco abusa de la acción. Al mismo tiempo hay que alabar su labor como guionista, al haber sabido adaptar la obra de Jens Lapidus de manera que no pierda su espíritu y sea amena de ver por el espectador.

 

Gran parte de estos méritos se ven potenciados al haber dividido la historia en tres puntos de vista muy distintos: El de JW, un universitario pobre que trata de llevar un tren de vida destinado a gente de otras clases, el de Jorge (Matías Padin), un preso fugado con muchos contactos al cual su familia rechaza y el de Mrado (Dragomir Mrsic), un matón de la mafia serbia al que le ‘encasquetan’ la hija de su ex-mujer (una drogadicta en las últimas). Estas tres personas, tan distintas, muestran no sólo tres acercamientos al mundo del hampa sueco, sino también tres maneras de enfrentarse a la vida.

 

Entre estos tres personajes hay dos que destacan, eclipsando al tercero. JW es una maravillosa caricatura del ‘pijerío’, tan obsesionado por encajar que se le llega a ver, aguja en mano, retocando su ropa para que parezca de marca (¿nadie se acuerda de Marge Simpson?). Joel Kinnaman está soberbio en este papel, conforme su personaje se va desmoronando bajo sus propias mentiras su actuación es más y más creíble, más humana. El otro personaje que cautiva es Mrado: su relación con su hija Lovisa (Lea Stojanov) es tan tierna que parece mentira que se gane la vida dando palizas. Pero lo hace, y sus escenas violentas hacen que el espectador no lo desee como enemigo.

 

 

Mrado (Dragomir Mrsic)

 

 

Como he dicho, estos dos papeles hacen que el de Matías Padin no luzca todo lo que debería. Su personaje se debate entre la lealtad a su familia y la realidad de la vida que ha elegido, que lo obliga a renunciar a lo primero pese a ser lo que él realmente desea. El problema es que el debate no llega a decantarse por ninguna de las dos cosas y el Jorge no llega a definirse por completo.

 

Algo pasa en el norte:

 

Con la matanza de Utoya todavía en la retina me viene a la mente un artículo leído en la prensa hace algún tiempo que hace referencia al boom de la novela negra nórdica, el cual tiene su máximo exponente en Stieg Larsson y su trilogía Millenium (llevada con éxito al cine en Europa y que ahora rehace David Fincher) y a cuyo éxito se ha apuntado Lapidus con su propia trilogía de mafiosos a la europea y que también se ha comprado en Estados Unidos, se rumorea que protagonizará Zac Efron (High School Musical) Aún hay más, en otoño llegará a España The Killing, una serie danesa que ha causado furor en todo el mundo y que nos habla de un asesinato y de los pasos que se siguen para buscar al asesino.

 

El artículo se paraba a reflexionar en el por qué de dicho boom, ¿se ha acabado la utopía nórdica de calles seguras y civismo universal? Hasta películas supuestamente infantiles como SuperBrother nos muestran una sociedad que dista mucho de ser tan idílica como pensábamos en el caluroso Sur. Algo está cambiando en el norte y la novela y el cine no son más que espejos en los que el cambio se ve reflejado.

 

En resumen:

 

Interesante acercamiento al mundo del hampa sueco. Muy recomendable para los amantes del Padrino, a los que ofrece una visión más actual y mucho menos romántica de la mafia.

 

 

Jorge (Matías Padin)

 

 

Acerca de RJ Prous

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En la soledad de mi beca Séneca en Zaragoza aprendí a amar el cine mierder. Volví a Madrid para deambular por millones de salas y pases de películas para finalmente acabar trabajando con aviones. Amante del cine y de sus butacas, también leo muchos cómics y, a veces, hasta sé de lo que hablo.

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